Blas divino

Enviado por maestresala el Mié, 27/04/2016 - 15:16

 

 

Todo el amor divino, con el amor humano, 
me tiembla en el costado, seguro como flecha. 
La flecha vino pura, dulcísima y derecha: 
el blanco estaba abierto, redondo y muy cercano. 

Al presentir el golpe de Dios, llevé la mano, 
con gesto doloroso, hacia la abierta brecha. 
Mas nunca, aunque doliéndose, la tierra le desecha 
al sembrador, la herida donde encerrar el grano.