El ganado de Gelón

En los viejos tiempos, la gente sencilla comía lo que podía. Alimentos modestos y sabrosos en la poca cantidad que les permitían sus escasos medios económicos. Por ello, y por realizar trabajos físicos, hombres y mujeres presentaban un físico fibroso y una salud de hierro.

Invitados a la vida

Enviado por maestresala el Jue, 07/07/2016 - 14:30

Primero fue un fax. Nadie respondió a la arqueológica intentona. Luego, una carta postal (sí, aquellas reliquias consistentes en un papel escrito y metido en un sobre). “No les contestará, está enfermo”, previno alguien que le conoce bien. A los pocos días llegó la respuesta. Carta por avión con el matasellos del Royal Mail y el perfil de la Reina de Inglaterra. En el encabezado ponía: Churchill College. Cambridge.

Tarde tristemente luminosa

Enviado por maestresala el Lun, 06/06/2016 - 14:24

Gabriel Celaya, Blas de Otero, Asunción Carandell, Carlos Barral y José Agustín Goytisolo

Queridos amigos,

Es una tarde luminosa casi sorolliana pero por dentro me crece la melancolía, la rabia, la desilusión. No es justo, la vida no lo es, el puzle está mal troquelado, faltan piezas y otras no encajan. Es el tosco mar rizado de olas grises que escribió Machado. Tanto filosofo para tan poca chicha, tanto invento para tan exigua esperanza.

La lentitud de nuestra vida

Enviado por maestresala el Jue, 26/05/2016 - 06:13


 

La lentitud de nuestra vida es tal que a los cuarenta años no nos encontramos viejos. La velocidad de los vehículos ha drenado la velocidad de nuestras almas [..]. No trabajamos bastante y simulamos trabajar demasiado, vamos muy rápido de un lugar  donde no se hace nada a otro donde no hay nada que hacer; es lo que llamamos el ritmo febril de la vida moderna.

Fernando Pessoa