El jardinero
Sabía que nada bueno podría venir de la llamada del "Escorpión". El "Escorpión" es el Coordinador de Servicios de Investigación de la Comisaría de la "Ertzaintza" de Ibarrekolanda. Le llaman el "Escorpión" porque siempre te da por detrás. Es un trepa adscrito a no sé qué familia del "Partido", y que sólo te llama para transmitirte malas noticias.
Una cripta de cristal
¿Qué haremos en estos días de primavera que llegan veloces? Esta mañana el cielo estaba gris, pero si ahora uno va a la ventana, se sorprende y apoya la mejilla en la falleba.
Abajo se ve la luz del sol, ya declinante por cierto, en la cara de la chiquilla que va mirando a su alrededor,y, tapándola, se ve a la vez la sombra de un hombre que llega aún más velozmente tras ella.
Después, el hombre ya ha pasado y la cara de la niña está toda inmersa en la luz.
Uranio de latón y terciopelo
Toda la ciudad está de luto. Todos los edificios visten fachadas de hollín, mostrando la tristeza que les produce la situación del mundo. La ría tiene un color pardo rojizo, como si hubiera recogido toda la sangre derramada en la guerra.
Te quiero siempre
Remueves distraído el café. Tu atención se encuentra dividida entre lo que acontece en la calle que se ve desde tu mesa y una imagen que te ronda desde hace días, desde el Armisticio.
El Café d'Etoile, en el Boulevard Haussman. A través del ventanal y más allá de los tejados de pizarra el sol amanece. Mientras, los adoquines resuenan bajo las botas de los soldados alemanes que ocupan la ciudad. Fanfarrias, timbales, falsa alegría en un mañana de luz negra.
Material para la muerte
De suerte que el pneuma es una materia que se hace propia del alma, y la forma de esa materia consiste en la justa proporción del aire y del fuego.
(Veterum fragmenta)
El testamento
El notario abrió el cajón del escritorio donde guardaba el abrecartas; mientras, con la otra mano, tamborileaba nervioso sobre la carpeta con el testamento de Guzmán Balboa. Un breve giro de su muñeca y la hoja de acero rasgó el lacre que sellaba el legajo.
Los papeles que allí dormían asomaron a la vida.
El reo
Parte I: las últimas horas