El vasco tranquilo (¿tercera, cuarta edición ... de sus Diarios?)

Iñaki Uriarte, María Bengoa y Enrique Vila-Matas

Iñaki Uriarte, María Bengoa y Enrique Vila-Matas
Sara, la madre de Melisa, se dedicó a llenarle la cabeza de pájaros a su hija.
Primero se los traía, sujetos entre sus manos, impidiéndoles escapar. Y después le describía el batir de sus alas. Ella no podía verlo, si los agarraba como a un manojo de espárragos.
Cuando Alberto salió aquel anochecer a depositar su basura en los contenedores que el ayuntamiento había colocado enfrente de su portal, se sorprendió al encontrar junto al depósito de restos orgánicos un ataúd.
Alemania, año 0.
Un Berlín en ruinas, cercado por los rusos;
Una ciudad repleta de escombros, basuras y cadáveres, iluminada por los incendios.
Un Berlín en el que las consignas de la victoria y las amenazas represoras convivían con consejos surrealistas del Ministerio de Propaganda para mejorar el día a día de la población.
Para mejorar la base de proteínas se recomendaba, por ejemplo,