Carta de amor
Ayer fue jueves, 1 de abril. Olvidé que existía el calendario. Sólo fue un día en blanco, el tiempo de un sueño aún no soñado; fue el paréntesis de un plenilunio a punto de estallar en mis manos. Certifico que lo he arrojado por la ventana al patio donde amontono soledades. Sinceramente, no sé por qué lo he hecho. Tal vez… porque fue un jueves aciago y vacío, tan lejos de ti. Recupéralo, si quieres… Otra vez renacerá la primavera.
Nicolás Zimarro
La hernia
Aprovecha para ajustarse el braguero, suspira y encara el tramo de escaleras despaciosamente, dejando que la punzada coincida con el resuello. Se escuchan los chirridos de las barcazas. Huele a hierro allí en el andén.
La gama de Gama (epílogo)
Aquella madrugada de sábado el Valle hervía de actividad. Todos los próceres de la nación habían acudido a la montería; todos habían ocupado las mejores habitaciones en todas las casas de los alrededores y todos habían desayunado de cuchillo y tenedor, pero solo uno de ellos irradiaba satisfacción.
La gama de Gama
En los viejos tiempos, el frío y la oscuridad de las noches de invierno se mojaban junto con los “sobaos” en tazones de leche mientras, al calor de la cocina de carbón, se contaban las historias de los héroes y sus hazañas.