Por la ruta central
Caminata presurosa, quince minutos antes de las tres de la tarde. Mantenía paso firme y constante, sus tacones sonaban con un "toc-toc".
La recuerdo muy bien, combinanda en ante guinda, falda entallada justo a la rodilla; cabello oscuro, anudado en la nuca, labios en rosa pastel.
Imagino que espera el autobús, creo que va a acabar con la acera, porque dá pasos a diestra y siniestra; tres, cuatro y cinco, de un lado al otro , su rostro luce desesperado, algo enfadado.
Sólo te veo cuando cierro los ojos
Al principio, poco después de que te fueras, llegué a verte en la calle, cuando miraba distraída por la ventana. Te llegué a descubrir mezclado entre la gente y sentí un vuelco repentino en el corazón, la sensación de quedar un instante en suspenso, hasta comprobar que no eras realmente tú, sino alguien que se te parecía en la silueta, en un gesto...
Microrrelatos
Dicotomía
Método de clasificación en que las divisiones y las subdivisiones sólo tienen dos partes.
Pensamientos del estudiante Zarandona
Y nada que siempre es igual continuamente como unas manecillas de reloj las piernas recorren con sus mocasines sandalias borceguíes y otros zapatos en punta de tacón bajo y medio y hasta uno de aguja que es el que menos ruido hace porque se hinca en la moqueta de la sala de la biblioteca y los uno setenta y cinco aproximadamente de columna jónica que termina en volutas de rizos sobre el capitel de su cabeza andan sobre ella sin ruido oye sin ruido que no se oye porque sus piececitos van encapsulados en estrechos zapatos y altos
¿Y qué hubiera pasado si...?
Manolito, era como el de la peli, gordito y con gafas; sin embargo menos gracioso y más tímido.
A los doce su peso se vio incrementado en parte a los 10 motes que se repartían desde su barriga a sus mofletes, y en mayor medida a la ingentes cantidades de glucosa que consumía para combatir la carencia de amigos.
Apuntes de una excursión al Pirineo Navarro
Soplaba una brisa ligera y el sol brillaba todavía tímido cuando Jon nos recordó el plan establecido: Foz de Lumbier, Otxagabia, Organbideska para el Sábado y Kakueta , Sta-Grazi y la Piedra de San Martín para el Domingo.
Llegamos a las ruinas romanas que enfilan la Foz cuando el sol ya a medio camino calentaba con fervor y las ropas de abrigo empezaban a sobrar. Pudimos contemplar el puente romano que vigilaba la entrada a la magnifica garganta esculpida por el Irati durante siglos de minucioso trabajo.