
La lentitud de nuestra vida es tal que a los cuarenta años no nos encontramos viejos. La velocidad de los vehículos ha drenado la velocidad de nuestras almas [..]. No trabajamos bastante y simulamos trabajar demasiado, vamos muy rápido de un lugar donde no se hace nada a otro donde no hay nada que hacer; es lo que llamamos el ritmo febril de la vida moderna.
Fernando Pessoa