Cae la noche

OSCURECER
Ya el viento va a apagar
el candil de la tarde
y el árbol ha cerrado
su abanico de sombra.
Madurará la estrella
en la rama del aire
y abrirán los misterios
sus inciertas corolas.

OSCURECER
Ya el viento va a apagar
el candil de la tarde
y el árbol ha cerrado
su abanico de sombra.
Madurará la estrella
en la rama del aire
y abrirán los misterios
sus inciertas corolas.

No es el sitio de la rosa el rosal
sino el impávido aire
del amanecer.
No es primavera el cielo de la rosa
sino cualquier viento en que se pueda
estremecer.
Porque ¿existe la rosa o es un engaño,
un ficticio mensaje
de la fe?
Repitiendo su nombre
una y otra vez, la creo
para siempre. Amén.
Eugenio Abásolo in memoriam

Queda la imaginación, gran fortuna. Puestos a mentir, hagámoslo de cara : que nadie sepa a qué carta quedarse. Sólo en esa inseguridad crecemos grandes, solos, cara a cara, con el otro.
Max Aub (1903-1972)

Una bonita historia para todos aquellos que algún día tendréis que contarla.

Hoy le he colgado el teléfono por una discusión política. Le he vuelto a llamar. No me consiento que una discrepancia política, por fuerte que sea, expresada en los mismos términos en los que se estarán produciendo otras muchas idénticas en este exacto momento, sea capaz de romper una relación personal de largos años. Al menos, por ahora.

Nacer, vivir, los rostros anhelantes,
los gestos ávidos de vida.
Lo veo en las calles,
en el tiempo detenido.
Vivir, crecer expuestos al amor.
Expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida.