Reencuentro

Todo empezó con una mujer muerta. Era joven, había sido guapa y alguien le había arrancado los ojos. La encontraron flotando en la Ría a la altura del Museo Guggenheim. Durante un par de horas permaneció varada en la orilla de Deusto, hasta que la policía municipal decidió que no formaba parte de ningún espectáculo patrocinado por la alcaldía.