Balthus

Mi joven hija en la ventana (1957)
El pez rojo
Fue un niño de un retraído y un taciturno que daba sentimiento mirarlo. Mi hermano Bonifacio lo observaba de reojo por si lograba entrever algo en aquella expresión enfrentada durante horas al acuario donde erraba solitario un pececito almagre.
–¿No te cansas, hijo? –le preguntaba con un temblor en la voz–.
Jabón
El conserje les dio una habitación en el segundo piso, pequeña, decorada con la funcional elegancia de las cadenas hoteleras. Dejaron caer las maletas, exhaustos tras el vuelo de ocho horas. Ella entró en el cuarto de baño y él se quedó en mitad de la habitación sin saber qué hacer, si sentarse en el borde de la cama, si quitarse los zapatos.
La rendija
Hay crisis como hay hormigas dijo el padre.
(Dos oraciones impersonales. "Las crisis" y "las hormigas" son complementos directos, no sujetos; por eso nadie hay crisis, nadie hay hormigas, nadie las hace disculpe la intromisión.)
Anda no me jodas.
Pasó el ruido de un avión. Atravesó por el corazón del hogar
Me he quedado sin trabajo.
Pasó el ruido de otro avión ganando dinero.
El chico se puso serio; se puso mayor para preguntar:
Y eso ¿qué significa?
La madre estimó.



