Diarios II (año 2000)


Nacer, vivir, los rostros anhelantes,
los gestos ávidos de vida.
Lo veo en las calles,
en el tiempo detenido.
Vivir, crecer expuestos al amor.
Expuestos al llanto, a la nostalgia,
a la risa y al dolor.
Dispuestos para cada instante
que amamos la vida.

Leo que en 1962 hubo una epidemia de risa en Tanganica. Empezó en una escuela con dos chicas que comenzaron a reírse como histéricas. Se extendió a los demás alumnos, luego al pueblo, al distrito, al país entero. Sólo remitió totalmente seis meses más tarde. ¿ Cómo no se conoce más este bendito episodio de la historia?


Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada
ya, para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.