Encuentros III

Elias Canetti
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Mas volviendo a los nuestro, tenemos por nuestra parte la inconstancia, la indecisión, la incertidumbre, el dolor, la superstición. la inquietud del porvenir, incluso después de la vida, la ambición, la avaricia, la envidia, los celos, los apetitos desenfrenados, locos e indomables, la guerra, la mentira, la deslealtad, el desprecio y la curiosidad. Ciertamente, hemos pagado incomprensiblemente caro ese hermosos raciocinio del que nos jactamos y esa capacidad de juzgar y de conocer, si lo hemos comprado al precio de ese infinito número de pasiones de las que sin cesar somos presa.
Michel de Montaigne
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De ser posible, uno tendría que hacer solamente aquello que haría igual gratuitamente. Como cualquier máxima, también ésta necesita algunos comentarios :
1. Si este principio fuera generalmente aceptado, el mundo se transformaría en una ópera o en un campo de juegos.
2. Aun las cosas desagradables o peligrosas pueden hacerse como si fueran un juego. Entonces uno asume fatigas que harían palidecer a otros. Por ejemplo, escalar el Monte Everest.
3. Esta máxima es precisamente aquella por al cual quiere regirse el autor.
4. La vida puede concebirse no sólo como juego sino también como sacrificio. En ambos casos la economía pasa a segundo plano.
5. En el circo se enfrentaron no solamente el Cristianismo y la Antigüedad, sino también dos caracteres fundamentales.
Ernst Jünger