Galíndez en los diarios de Iñaki Uriarte

El otro día traje de San Sebastián esta foto. Fue tomada en casa de Tere Gamboa, en Nueva York, en 1946, hace 62 años, los que tengo ahora. Lo sé porque estoy en ella, aunque no se me vea. “Aquí estaba embarazada de ti”, me ha dicho ama alguna vez.
Muere Julio Manegat

El regreso de Álvaro de Campos
Entra un hombre. En el café vacío cinco mesas, cuatro sillas alrededor de cada una de ellas. Una solitaria bombilla colgada del techo muestra su desnudez y apenas da luz suficiente para alumbrar debidamente el destartalado local. El camarero, que está detrás de la barra y a la vez apoyándose en ella, lee tranquilamente el periódico, sin molestarse en recoger los diversos servicios que yacen abandonados sobre los veladores.
Lisboa revisitada

Lisbon revisited (1926)
Nada me ata a nada.
Quiero cincuenta cosas al tiempo.
Con angustia del que tiene hambre de carne anhelo
no sé bien qué:
definidamente lo indefinido...
Duermo inquieto, y vivo en el soñar inquieto
de quien duerme inquieto, a medias soñando.
¿A dónde vamos?
Estamos asistiendo a un espectáculo increíble, a una verdadera pesadilla: unos cuantos Gobiernos europeos elegidos democráticamente por sus pueblos que están mostrando una total impotencia, como acorralados por ese monstruo de cabeza y cuerpo opacos que denominamos enfáticamente los mercados y que en realidad no es otra cosa que el sistema financiero globalizado, precisamente el mismo que desencadenó la actual crisis mundial.
El periódico
El sol entraba por la rendija de la ventana mal cerrada y la despertó. Oyó miles de trinos, pájaros desperezándose como ella lo hacía también. Una corriente de aire limpio y fresco se colaba hasta darle en la cara. Suspiró con placer, zarandeó a su marido:
- ¿Oyes?
Él gruñó algo ininteligible y dio una pesada vuelta sobre sí mismo. Ella empezó a darle zalameros besos en la oreja.

