Con que baboso ¿eh?

Laura estaba que echaba chispas. El tipo que clavaba la mirada en sus tetas tumbado de espaldas al sol, sin parpadear, impertérrito, le había sacado de sus casillas. Era cierto que ella y su amiga Eva habían decidido plantar las toallas cerca de aquellos dos tíos cachas que tenían delante a tres metros de distancia, pero nunca hubiera imaginado que uno de ellos fuera un salido.

- ¡Vámonos a otra parte! No soporto la mirada de besugo hambriento de ese baboso que nos está comiendo las tetas- dijo a Eva.