Mármol veteado

Un domingo de otoño dos personas adultas hablan de sus cosas. Viven juntos, en pareja en una casa cómoda de una ciudad que conocen bien.
Era un mostrador de bar de mármol veteado y pulido con los cantos torneados. Yo estaba sentado encima con un trajecito de piqué blanco. Era un niño de unos cinco o seis años. Eso es todo lo que recuerdo.

Quiero creer

Enviado por maestresala el Sáb, 07/04/2012 - 14:16

 

Porque, Señor, yo te he visto
y quiero volverte a ver
quiero creer.

Te vi, sí, cuando era niño
y en agua me bauticé
y, limpio de culpa vieja,
sin velos te pude ver.
Quiero creer.

Devuélveme aquellas puras
transparencias de aire fiel,
devuélveme aquellas niñas
de aquellos ojos de ayer.
Quiero creer.

A modo de presentación

Enviado por maestresala el Jue, 29/03/2012 - 11:00

A MODO DE PRESENTACIÓN

 

"En 30 años no me he perdido ni un minuto de Aste Nagusia, que es mucho decir"
Está convencido, lo profesa y lo propaga. Cuando Marino Montero habla de Aste Nagusia le brillan los ojos y se le encienden las mejillas, como a Marijaia. Siente un enorme orgullo de ser alma máter de las fiestas y no se las pierde por nada del mundo, literalmente