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Poco antes de recoger la medalla de su Premio Cervantes, José Manuel Caballero Bonald recordaba brevemente su entrevista ayer con el Rey en la que hablaron del mar y definía la situación actual como un "un mundo lleno de menosprecios a los derechos humanos", algo de lo que -como prometió- hablaría en su discurso.
"Creo honestamente en la capacidad paliativa de la poesía, en su potencia consoladora frente a los trastornos y desánimos que pueda depararnos la historia"."Leer un libro, escuchar una sinfonía, contemplar un cuadro son vehículos simples y fecundos para la salvaguardia de todo lo que impide nuestro acceso a la libertad y la felicidad".
En una glosa a la poesía y a sus "débitos personales" a la misma ha convertido el poeta jerezano José Manuel Caballero Bonald su discurso de recepción del Premio Cervantes este martes en Alcalá de Henares, que comenzó recordando a predecesores como Gamoneda o Matute -junto a quien luego se sentaría a escuchar los discursos del Príncipe y el ministro- e incluso al profesor de literatura de los Marianistas de Jérez que le descubrió a Cervantes; "una conmoción insospechada".
Ha recordado después a Pavese, y su afirmación de que la poesía "es una forma de defensa contra las ofensas de la vida". "Siempre hay que defenderse con la palabra de quienes pretenden quitárnosla. Siempre hay que esgrimir esa palabra contra los desahucios de la razón", añadía el escritor gaditano.
Es algo que le ocurrió a él mismo en la posguerra, "cuando se cimentaba el infortunio histórico del franquismo". Siempre, nos ha contado, se ha hecho esta pregunta "obstinada": "¿empezaba yo a indemnizarme con la lectura de lo que me negaba aquel tiempo desdichado?". La elección de un libro "y compartir con él una aventura" es, ha asegurado, "un ejercicio de libertad".
Más adelante en su alocución, ha establecido un paralelismo entre lo que a él le ocurría con la lectura y su vida y lo que a Cervantes le aconteció con la literatura y la suya: "Basta una simple ojeada al esplendor polifónico de su gran novela para entender que todo lo que tuvo de infortunada la vida de Cervantes, acabó encontrando una justiciera contrapartida en esa manifestación suprema de la propia libertad que es la palabra".
Cervantes, gran poeta incluso en prosa
El galardonado ha destacado además el "perseverante amor por la poesía" de Cervantes y ha puesto como ejemplo las palabras de don Diego de Miranda, personaje de El Quijote, que decía de ella que "engloba todas las ciencias".
"En El Quijote, en los aparejos de su espléndida prosa, se decantan los alimentos primordiales de la poesía", ha aseverado el escritor jerezano.
Y ha dedicado gran parte de su disertación a recordar los años que Cervantes pasó sin escribir, "malviviendo de oficios indeseados". Ha querido resaltar el hecho de que el autor de El viaje del Parnaso publicó sus obras más destacadas cuando ya rondaba los 60. Ese largo silencio lo ha definido como un "método de maduración previa de la palabra, el mutismo de quien lo observa todo para no olvidar nada".