Ricardo Baroja fue pintor, grabador, modelista e inventor, y entre otras ocupaciones se dedicó a ser archivero de Hacienda en Teruel, panadero en Madrid, actor de cine en París, periodista en varios sitios, bolsista de ocasión en la capital, agricultor en Aranda de Duero y aún quiso ser político.
A los 50 años su sobrino ve su proceridad física y espiritual, su buena planta, cabeza ancha, cara triangular, gran nariz arqueada, barbilla saliente, ojos pequeños, brillantes. Con su boina y su pipa parecía un patrón de lancha de Guetaria o de Ondarroa. Poco más o menos a esa edad profesionaliza su pintura y no mucho después, de resultas de un accidente de auto, queda tuerto, dedicándose únicamente a escribir. Pero, ¡ay!, que "la imprenta es cara, el papel también, el público demuestra indiferencia por la literatura, especialmente por la que podemos producir los indocumentados y los insolventes". No, decididamente, Ricardo Baroja no fue un hombre de suerte, fue un soñador que chocó en la práctica con fracasos. Su hermano Pío, al que tanto costó abrirse paso en una sola actividad, le llamaba náufrago.
Escribió narraciones cortas, biografías múltiples, novelas de mar como El Dorado, La nao capitana, Los dos hermanos piratas. Se tornó banderizo en Bienandanzas y fortunas. Hizo crítica de arte, recordando figuras idas de su generación. Tocó el teatro en Marino faliero, que se perdió; El cometa, que María Guerrero daría a conocer con poca fortuna; la comedia El camino, el drama Olimpia en Toledo, y una pieza inverosímil: El pedigrée, hecha a la manera de las de Valle-Inclán, para representarse al aire libre. Estudió el problema racista, inspirado en Nietszche, Darwin y Wacher, entre otros autores. Recuerda al nacional socialismo procurando la obtención científica del superhombre. Al autor le parece su obra tristel Le repele semejante perfeccción, prefiere que el hombre quede ese bicho que es y fue su venida. "Resulta necesario injertar en la humana especie estupidez, ambición, egoísmo, enfermedad, todos los defectos de la morralla actual, y además añadir la sangre de mono, para que al cabo de miles de años se produzca el nuevo Zoroastro."