Benetiana

Enviado por maestresala el Mié, 02/12/2020 - 09:51

Benet​

“En aquellas fechas era raro que yo hiciera cuatro noches seguidas en el mismo lugar porque trabajaba en unas cuantas obras de las provincias de Oviedo y León, bastante separadas entre sí. Como siempre me ha gustado leer más de un libro a la vez, o bien me veía obligado a viajar con una pequeña biblioteca ambulante o bien tenía que fragmentarla en los diversos aposentos que me tenía reservados, dando lugar así a una curiosa correlación entre el texto y el lugar en virtud de la cual todavía hoy asocio la encrespada y sarcástica apostrófica de Céline con los corrimientos de tierra del puerto de Pajares, la altisonante cadencia de Racine con el aroma seminal de los castaños florecidos en torno al lago de Carucedo o la  gresividad de Trotsky con el invierno implacable de la montaña leonesa. En cierto modo éste es un libro de montaña, no sé si alta o baja pero desde luego solitaria; en invierno, a las siete de la tarde en un parador o en una residencia de obra no hay mucho que hacer –si no acuden tres almas piadosas para recurrir al dominó– y dado que nunca he podido acostumbrarme a acostarme temprano, en cierto modo solo para entretenerme –y aclarar unas ideas que si no se escriben no adquieren su verdadera entidad ni desarrollan todas sus posibilidades– empecé a redactar unas notas sobre mis propias lecturas, algo más extensas que las habituales ‘marginalia’ con que –con cierta afectación, como los montañeros– gustaba de dejar constancia de mi paso por una página”.

“Enumeraré algunas actividades que me he visto obligado a cumplir para llevar a cabo debidamente el ejercicio de mi profesión (libremente elegida) a lo largo de 35 años dedicado a la construcción.
Debo advertir previamente que mi vida profesional no ha sido particularmente agitada, que durante ese período nunca cambié de empleo y que si me he visto como casi todos envuelto en alguna circunstancia dramática nunca asistí a una catastrófica. Así pues,incluso en la vulgaridad o normalidad profesional, en diversas ocasiones y entre otras cosas he tenido que: adquirir media docena de mulas a un tratante de Toro que previamente las había embriagado con unas copas de orujo vertidas en sus orejas; acompañar a la señora de un Gobernador Civil a elegir la tapicería de un tresillo; actuar por poder en los desposorios de un compañero que se negaba a pisar la iglesia; conducir una locomotora del ferrocarril Ponferrada-Villablino, de vía estrecha; alimentarme durante durante un mes con carne de oso, así como participar en el banquete de unos machaquines salmantinos que sacrificaron un burro atropellado por la Renfe; perder toda una mensualidad en una partida de póker; acudir a una representación de ópera con un jefe de Obras Públicas y señora; vender un vagón de patatas; negociar con un contrabandista portugués el trueque de barrenas de fabricación sueca por cintas de embutir; descolgar el cadáver de un peón que se ahorcó en su casa de Lugán; ser detenido y transportado en conducción ordinaria, aunque no esposado, por la Guardia Civil; en fin, jugar al tenis”

Juan Benet

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