El último arrantzale de Algorta

Karin y Faneka (Foto Pedro Urresti)

Karin y Faneka (Foto Pedro Urresti)

EPITAFIO
No hubo sorpresa, no.
Visto desde los siglos,
ningún río tan claro,
ninguna lluvia,
ningún vuelo de pájaro tan natural, tan leve
como esta postura yacente.
¡Oh cómoda costumbre, oh ciencia cierta!
Saludo a mis vecinos
por la mañana, al mediodía, por la tarde
de los siglos.
Descanso en paz. Y por las noches
el aliento de Dios se aviva en las zarzas.
CLARIDAD RETENIDA
Queridos amigos,

UNIVERSO
No puedes hablar
y el silencio es una sonrisa
quebrada. A través de la ventana
contemplo mecerse un rosal.
La vida como un torbellino
girando alrededor. Y siento
reparo en moverme, en caminar
por esta habitación habitada por una mariposa
rígida con sondas y alfileres.
“Escribo, en definitiva, porque me distrae, me entretiene, y es una de esas cosas de las que no me harto nunca: cuesta mucho, pero no decepciona”, esto afirmaba Juan Benet, singular y atrayente escritor que murió un 5 de enero de 1993, hace hoy, por tanto, veinte años.
Valgan estas palabras como homenaje.

Agranda la puerta Padre,
porque no puedo pasar,
la hiciste para los niños,
yo he crecido a mi pesar,
achícame, por piedad,
vuélveme a la edad bendita,
en que vivir es soñar.
Miguel de Unamuno
DICIEMBRE 2012
MAR DE FONDO de Antonio Menchaca
