Tres fabulosas fábulas

LA ECONOMIA DE LOS FUERTES
Un Hombre Débil que iba colina abajo se encontró con un Hombre Fuerte que subía, y le dijo:
– Vengo en esta dirección porque requiere menos esfuerzo, no porque lo haya elegido. Le ruego, señor, que me ayude a volver a la cumbre.
– Me alegrará hacerlo – dijo el Hombre Fuerte, con el rostro iluminado por una gloriosa idea –, siempre he considerado a mi fuerza un don sagrado que se me confió para bien de mi prójimo. Lo llevaré arriba conmigo. Póngase detrás de mí y empuje.
LA FORTUNA Y EL FABULISTA
Un Escritor de Fábulas marchaba a través de un bosque solitario, cuando se encontró con la Fortuna. Terriblemente asustado, trató de trepar a un árbol, pero la Fortuna tiró de él, lo hizo bajar, y se le ofreció con cruel insistencia.
– ¿Por qué trataste de escapar? – preguntó la Fortuna, una vez que cesó la resistencia y se acallaron los chillidos del Fabulista –. ¿Por qué me miras de manera tan inhospitalaria?
– No sé qué eres – respondió el Escritor de Fábulas, hondamente perturbado.
– Soy la riqueza, soy la respetabilidad – dijo la Fortuna –; soy casas elegantes, un yate, una camisa limpia todos los días. Soy el ocio, soy los viajes, el vino, un sombrero brillante y un saco que no brilla. Soy la comida suficiente.
– Muy bien – dijo el Escritor de Fábulas, en un susurro –; ¡pero, por Dios, habla más bajo!
– ¿Por qué? – preguntó la Fortuna, sorprendida.
– Para no despertarme – replicó el Escritor de Fábulas, mientras una increíble calma se adueñaba de su hermoso rostro.