Motivos fundados de optimismo

Le condenaron a muerte en Inglaterra por extranjero y espía. De madrugada, le sacaron al patio lívido de la cárcel. Le acercaron al poste fatídico. Se dispusieron a atarle las manos.
- ¡Así ya podrán!
protestó. Añadiendo :
- O se atan ustedes también o no vale.
Se suspendió la ejecución para consultar al Alto Tribunal.
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Le condenaron a muerte en Suiza por extranjero espía.
Segundos antes de fusilarle, dijo el reo al teniente:
- Le advierto a usted que si sangro será una mancha para mí, para usted y para su país.
Lógico clamor general, indulto consiguiente.
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Le condenaron a muerte en Alemania por extranjero espía.
Todo listo ya, cuando :
- Este poste no es reglamentario. O más bajo o más alto conminó el reo en alemán.
Desconcierto de los asistentes, enojo luego de la opinión, sobreseimiento para terminar.
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Le condenaron a muerte en Francia, por extranjero espía.
Sabedor desde pequeño de que este país y su pueblo se desviven por la simetría, pidió como último favor que hincaran el poste en el centro del patio de la prisión y que pusieran un pelotón de ejecución a cada lado.
Hubo el mismo número de bajas en los cuatro pelotones, repartidas por igual, y él salió, naturalmente, indemne.
TODOS fueron condecorados, en vivo o póstumamente.
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Le habían condenado a muerte en Italia, por extranjero espía.
Le vendaron los ojos. Dijo una gran voz :
- Qualix artifex pereo !
El teniente del pelotón tuvo un punto de escrúpulo:
- ¡Fuego, pero sin apuntar a los órganos vitales!
grito, a su vez.
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Le condenaron a muerte en España por espía.
Le fusilaron bien fusilado.
Al propinarle el tiro de gracia en el ojo, se les saltaron las lágrimas a los dos.
Julio Cerón