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Se fue Félix Grande

Enviado por maestresala el Jue, 30/01/2014 - 21:06

Felix Grande

Para envejecer juntos nos cogemos las manos,
yo miro tu sonrisa, tú miras mi tristeza;
irán saliendo arrugas en mi alma y tu cabeza
y canas sobre nuestros espíritus humanos; 

idéntica vigilia caerá en nuestras historias:
ver al tiempo ir cerrando una a una las ventanas,
me sonreirás lo mismo que todas las mañanas
y será como un ramo de flores mortuorias;

 tú eres ese recuerdo que he de tener un día,
yo soy esa nostalgia que poblará tu frente
cuando ya sea un anciano, amada, anciana mía;

pienso en ese futuro tranquilo y arrugado
como en dos viejos libros que ya no lee la gente,
con tanto como habrán, en silencio, aguardado.

oOo

Queridos amigos,

Ha muerto Felix Grande, tomellosero, poeta flamencólogo y para mi nieto de palanca con el que disfrute mucho y hacia dentro. De verdad que lo siento, de verdad que me falta, de verdad...

Palabra, dulce y triste persona pequeñita,
dulce y triste querida vieja, yo te acaricio,
anciano como tú, con la lengua marchita,
y con vejez y amor aclamo nuestro vicio.

Y la poesía suma más luto, murió también Jose Emilio Pacheco, el poeta del tiempo y de las palabras pequeñas y simples, un pedazo poeta. Lagrimas antiguas ya no saben donde desaguar.

 

Bajo el mismo imperio que el verano ha roído
Se deshacen los días.
En el último valle
La destrucción se sacia
En ciudades vencidas que la ceniza afrenta.
La lluvia extingue
El bosque iluminado por el relámpago.
La noche deja su verano.
Las palabras se rompen contra el aire.
Nada se restituye ni devuelve
El verdor a la tierra calcinada.
Ni el agua en su destierro sucederá a la fuente
Ni los huesos del águila volverán por las alas.

Y mientras me pregunto ¿por qué Paloma san Basilio dejará los escenarios tan pronto? Ya no habrá café para dos, fumando un cigarrillo a medias , siempre juntos. Algo tendrá que ver Paloma con la poesía que ellas se juntan, o acaso se equivocó la Paloma.
Disculpadme este entremés para disimular mi penita. Acaso me ayude mas este poema de la mujer de Felix Paca Aguirre, enorme poeta y mujer de un hombre enorme.

Somos tan sólo el ansia de lo que nunca fuimos;
somos tan sólo esa punzada que nos llega
puntual como un eclipse de sol
y nos apaga durante unos segundos;
somos la apuesta que nunca arriesgamos,
la alegría a que no nos atrevimos
y el llanto, el miedo, el miedo siempre:
miedo incluso de esta nostalgia que nos acompaña,
miedo de que nos avasalle y nos destruya,
ahora,
cuando ya es tiempo de asumir esta nada.

Con cariño,

J.

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