Poemas de Jesús Mauleón

EPITAFIO
No hubo sorpresa, no.
Visto desde los siglos,
ningún río tan claro,
ninguna lluvia,
ningún vuelo de pájaro tan natural, tan leve
como esta postura yacente.
¡Oh cómoda costumbre, oh ciencia cierta!
Saludo a mis vecinos
por la mañana, al mediodía, por la tarde
de los siglos.
Descanso en paz. Y por las noches
el aliento de Dios se aviva en las zarzas.
CLARIDAD RETENIDA
También te ensanchas y elevas a la luz, te acoplas
a la mansedumbre del ocaso.
El aire se ha parado para que tú te acojas
al rojizo esplendor de las cimas.
Si siempre fuera luz,
si tarde y transparencia
todo el presente fuera,
también aquí te harías una gloria del olvido
y una mansión del tiempo que no pasa.
Si siempre fuera hoy, siempre esta tarde,
vivirías de ser y estar mirando
sin la prisa del viento, con el alto sosiego
de claridad tan alta y detenida.