Tony Leblanc

Hace muchos años, cuando aún le sacaba el gusto a los domingos por la mañana, me llevó mi padre a ver una pequeña obra de humor. Fue en Trapaga, no recuerdo donde. Sí recuerdo que era para niños enfermos, aunque yo no recuerdo que lo estuviese. Actuaba un empleado de mi padre, de cuando era empresario: tenía un taller de reparación de automóviles. Tenía de nombre Ángel, aunque todos le llamaban el "Tarta". Sí, era tartamudo. Lo recuerdo como una persona cariñosa, afable, un hermano mayor, una figura que ocupó un pequeño espacio en mi infancia. Fue él quien me regaló el primer cuento que leí: El patito feo. Sí, lo sé, nunca me convertí en cisne.
En la obrita, el Tarta interpretaba el papel de un niño con pantalón corto, camisa blanca, gorrilla en la cresta y hablar confuso. Jugaba con un aro que lanzaba con tal maestría que primero rodaba hacia adelante para regresar a su mano al poco como por arte de magia. Sí, imitaba a Tony Leblanc. Confieso que nunca he sido aficionado al cine de la época de esplendor del cómico fallecido, pero la noticia de su muerte me ha traído el recuerdo que acabo de compartir con vosotros. No sé qué fue del Tarta. Tampoco sé que sucedió con mi infancia ni con mis ilusiones.
Quizá, solo quizá, y lo digo con dudas porque nunca he sido capaz de ver una de las películas de la serie Torrente, digo, quizá fuese Tony Leblanc el que consiguiese darle un mínimo de dignidad a las peripecias de ese policía excesivamente ibérico y reconocible.
Sé que me he adelantado al Profesor, quien a buen seguro sabrá glosar la figura del cómico. Yo solo os quería contar algo de Angel el "Tarta".
Salud y buena tarde de domingo.
R.
Queridos amigos,
No es que me agrade especialmente darme una vuelta por este foro para glosar a muertos pero sería muy triste no acordarse de lo que les debes ni siquiera cuando se van.
Tony era como un tío carnal que viviera en mi casa, mejor en el sofá de la sala. Todos sonreíamos cuando el buen Ignacio Fernandez (que así se llamaba Tony Leblanc, este era en realidad su tercer apellido, creo) aparecía en películas, series o programas televisivos. El timador de Los Tramposos, el manager del Tigre, el esquimal de las Historias de la radio, el chulo de la revoltosa o aquel futbolero impenitente que se metió en la cruz roja para ver al Madrí por la jeró de los Tres de la Cruz Roja. Tenía gracia y talento (antes de ser actor fue boxeador y futbolista y de calidad). Empezó de galán pero pronto le pudo el gracejo y ese acento castizo y acabó de lo que mejor hacia: actor de carácter. Recuerdo especialmente dos películas menores, Las estrellas a dúo con Garisa otro cómico de raza y Don Lucio y el Hermano Pio en la que protagonizaba a un timador de barrio (como no) que se la intenta meter a un santero de convento y acaba arrepintiéndose y ayudando a las monjitas. Siempre habrá un sitio libre en mi sala. También murió Jose Luis Borau, director científico e intelectual precursor del boom del último cine español. Trabajó esporádicamente de actor y más a menudo de guionista (Mi querida señorita, que recomiendo encarecidamente). Todos recordamos Furtivos con una Lola Gaos esplendida pero especialmente me enternece Tata Mia con Imperio Argentina recuperada para el cine, una película dulce llena de recuerdos y rodada en su tierra de nacimiento.
Con cariño, hoy más que nunca,
J.