María Isbert

Hoy dicen que es día de bodas reales . Un tal Guillermo (solo conocía al mocetón por unos gallumbos y un disfraz de Hitler) y una tal Catalina se casan en amor y desenfreno de protocolo. Parece que el mundo desborda en interés por este acontecimiento singular y cientos de personas pasan la noche en la calle por verlos pasar desde lugar privilegiado. A mí solo me interesan los asuntos reales como vestigio histórico (como una colección de soldaditos de plomo). Resultan pedantes y anacrónicos.
Lo que si me interesa es hablar de Maria Isbert, que falleció hace poquitos días y como recogen las crónicas:
"Murió la hija del gran Pepe Isbert con 94 años. Vivía en El Provencio (Cuenca) y ha pasado ocho décadas dedicada en cuerpo y alma a la interpretación. Comenzó de la mano de su padre en películas como 'La vida empieza a medianoche' a la que seguirían 'Un hombre de negocios', 'El verdugo', 'Viridiana', 'La Lola se va a los puertos', 'Botón de ancla', 'Currito de la cruz', 'Sor intrépida', 'Recluta con niño', 'Los ladrones somos gente honrada' o 'El cochecito'. '¡Cómo está el servicio!', 'La tonta del bote', 'Operación Mata-Hari', 'Hay que educar a papá', 'Una chica casi decente', 'La guerra de papá' o 'El bosque animado' son sólo una pequeña muestra de la amplia filmografía de esta actriz (250 películas), que también ha trabajado en proyectos como 'Amanece que no es poco', 'La gran aventura de Mortadelo y Filemón', 'Semen, una historia de amor' o, la última en 2005, 'Envejece conmigo'.
Madre de siete hijos, entre ellos Tony Isbert y Carlos Isbert, ha recibido multitud de premios a lo largo de su dilatada carrera como actriz, como la Medalla de Plata de las Bellas Artes (1987), es Académica de Honor de la Academia de las Artes Cinematográficas de España (2008), Premio del Círculo de Escritores Cinematográficos (1945) o Premio José Isbert de la Asociación de Amigos del Teatro de España (2000)".
Pero yo quisiera recordarla en un papel delicioso que no me canso de ver, La Moucha del bosque animado de Cuerda. Sobria, irónica y siempre hilarante, Maria en pocos minutos llenó con su luz aquella película a pesar de que solo aparece tumbada en la cama y echando las cartas. Desde esa atalaya, consultaba el libro de San Ciprian para recomendarle a Tito Valverde, cojo y pocero, como recuperar a su amada (y no correspondido) Hermelinda: "toma este escrito y júntalo con algo que haya tocado la piel de la susodicha". Hermelinda se había marchado a la ciudad a servir y la Moucha vio en las cartas a muchos hombres así que el pocero debía darse mucha prisa si quería recuperarla. Un poco más tarde y ya con la Moucha muy enferma, llega Marica la Fame con una gallina de regalo a cumplir con el precepto de la "visita a los enfermos" y le cuenta aquello de que "cuando llega el momento no hay nada que se pueda hacer y como a ti te ha llegado porque no me enseñas el oficio de meiga y me quedo con el negocio que se me muerto la Pilara que era mi último sustento y sin ella y sin oficio no creo que pase el invierno". La Moucha le mira contraída y con un gesto brusco le atiza un sopapo como solo Maria Isbert sabía hacerlo.
Nos quedamos solos o ¿quizá no?
Con cariño, Maria.
Joseba
PD: y no me olvido de la Republica, os lo juro