Noche misteriosa (Blanco White)

José María Blanco White
Noche misteriosa, cuando nuestro primer padre supo de ti
por boca de Dios, y tu nombre oyó,
¿no le hizo temblar este hermoso marco,
esta espléndida bóveda de luz y azul?
Mas tras una cortina de traslúcido rocío,
bañado por las grandes llamas de Poniente,
llegó Héspero∗ con toda la corte del firmamento,
y así vio el hombre ensancharse la creación.
Oh, sol, ¿quién podía pensar que tal oscuridad
se escondía entre tus rayos, o quién podía saber
que habiendo revelado ya hojas e insectos,
estuvieras tantas constelaciones ocultando?
¿Por qué entonces nos empeñamos en esquivar la muerte?
Si la luz puede engañar así, ¿por qué la vida, no?
∗ Héspero, Venus