Microcosmos

Le dijo la raíz al clavel del aire: ¿Cómo se ve el mundo desde tan arriba, hermano?

El clavel sorprendido por aquella voz ronca que le hablaba desde la tierra, se desperezó lentamente y contestó con recelo: ¡Que pregunta más estúpida!, ¿cómo se va a ver? Como es; amplio, distante, empapado de bruma e inasible.

La raíz que apenas asomaba del suelo, se esforzó durante días para girarse unos milímetros y al ver una pared interminable que se alzaba como un cielo blanco, replicó: amplio es el muro bajo el que crezco asfixiada, distantes las palabras que me llegan de tu boca y la bruma debe ser aquello que moja cuando llueve, como una catarata se escurre por el muro e inunda este agujero por el que crezco. Debo estirarme, estirarme sacando brazos y piernas afuera para no ahogarme. He tratado de asir la tierra que se desgrana entre mis dedos, los insectos que huyen gritando, las piedras que se hacen las muertas y un buen día ruedan pendiente abajo cortándome los brazos con los que las sostuve hasta crecerles moho. He asido el aire para subir hacia ti, pero no he llegado a ningún sitio y me he desvanecido sobre mí misma desmoralizada. Ahora me doy cuenta de que todo el esfuerzo que hacía con el afán de crecer, no tiene sentido, no hay nada por descubrir. Hermano, el mundo es amplio, distante, empapado de bruma e inasible y no merece la pena tanto trabajo para ver lo mismo repetidas veces. Ahora que he visto mundo, me hundiré nuevamente en mi letargo, y lo haré tranquila pues has confirmado mis sospechas. Adiós, hermano, buena suerte.

Adiós, dijo el clavel del aire, que pena que te vas, hubiera sido agradable conversar, pero lo entiendo, ¿de qué hablaríamos todo el día si ambos nos enfrentamos a lo mismo? De la bruma, la inmensidad homogénea de la tierra, la dificultad en aprehender… Sería tan aburrido como un monólogo. ¡Que tengas suerte tú también! Y diciendo esto cerró los ojos y se adormeció enseguida balanceado por la brisa, arrullado por el canto de los pájaros, en lo más alto de un poste, del otro lado del muro de Berlín.

 

Alice J Grom