
Ay del hombre...
Ay del hombre al que sitia el recuerdo
el recuerdo de las interminables noches
que repiten la pesadilla
la pesadilla atroz de vivir,
de vivir sin sueño, y sin arrimo
seduciendo a Dios, a Cordelia
con el aroma atroz de mi destino
porque huele mal la vida
huele y el mal es cierto
y la poesía
es la única verdad de la pesadilla.