
Lo hemos vistos antes en alguna película : una familia compra un televisor de veintitrés pulgadas y lo coloca en el salón principal de la casa, frente al sofá. El padre, la madre y la abuela se sientan en el diván, ante el televisor. Empiezan aver el telediario. En un momento determinado, sin previo aviso, el televisor se traga al padre y a la madre. Entran por la pantalla y desaparecen. El televisor los digiere sin problemas. Solamente la abulela permanece en su puesto. No se inmuta. Sigue haciendo calceta.
Javier Tomeo