Nadie debe cumplirse, nadie debe
llegar, no debería
haber llegado nadie hasta esta puerta.
No hay prisa por estar en ningún lado.
No es preciso cubrir huecos, llenar
vacíos donde el tiempo aún no ha posado
su mano aleve. No es preciso hacer
continentes, parir
cuerpos, dibujar
cientos de rostros
tan inútilmente.
No pregunta, no sabe,
solo espera
desde siempre.
Se espera. Nunca llega
el momento.
Han venido
a buscarte. Contesta.
No contestes. No esperes.
No te esperes.
Alguien fabrica el aire
del futuro, el veneno
que anegará tus bronquios
lentamente. Alguien traza
bajo el sueño tu rostro.
Ese retrato
que nadie ha dibujado todavía.
¿Pretender ser posible es posible?
José Fernández de la Sota