Flores blancas para Blas (29 de junio de 2013)

Enviado por maestresala el Dom, 30/06/2013 - 22:17

 

Queridos amigos,

Me he debido levantar inspirado porque tengo muchas cosas que contaros. En primer lugar compartir con vosotros la alegría de asistir una vez más al homenaje a Blas de Otero en el aniversario de su fallecimiento. Como siempre fuimos pocos los que allí ofrecimos flores blancas al busto de nuestro poeta. Se recitaron poemas de Blas y algunos otros públicos y privados. Fue emotivo y necesario. Nos regalaron con la noticia de la edición de las obras completas de Otero editadas por Galaxia (que inmediatamente fui a comprar a Fnac y ya disfruto. Como siempre queda a vuestra disposición). Releyendo algún poema de su etapa madura en Madrid me encontré con uno que ya utilicé en parte en la presentación de nuestro libro fucsia en la Feria del libro y que habla de rosas blancas muy a tono con su homenaje, os lo adjunto debajo junto a una foto que detuve con mi telefonillo. Gracias Blas.

[...]

Nada mas por ahora.

Con cariño,
J.

Bilbao (Blas de Otero)

 

Yo, cuando era joven,
te ataqué violentamente,
te demacré el rostro,
porque en verdad no eras digna de mi palabra,
sino para insultarte,
ciudad donde nací, turbio regazo
de mi niñez, húmeda de lluvia
y ahumada de curas,
esta noche,
no puedo dormir, y pienso en tus tejados,
me asalta el tiempo huido entre tus calles,
y te llamo desoladamente desde Madrid,
porque sólo tú sostienes mi mirada,
das sentido a mis pasos
sobre la tierra:
recuerdo que en París aún me ahogaba tu cielo
de ceniza,
luego alcancé Moscú como un gagarin de la guerra fría,
y el resplandor de tus fábricas
iluminó súbitamente las murallas del Kremlin,
y cuando bajé a Shanghai sus muelles se llenaban de barcos del
[Nervión
y volé a La Habana y recorrí la Isla
ladeando un poco la frente,
porque tenía necesidad de recordarte y no perderme
en medio de la Revolución,
ciudad de monte y piedra, con la mejilla manchada por la
[la más burda hipocresía
ciudad donde, muy lejos, muy lejano,
se escucha el día de la venganza alzándose con una rosa
[blanca junto al cuerpo de Martí.