Diez años sin Chumy Chúmez

Enviado por maestresala el Mié, 15/05/2013 - 17:07

 

 

Chumy , pintamonas

Dados a recordar, también murió Chumy Chúmez hace diez años. La cultura a fecha fija tiene esa servidumbre, pero quienes queremos a Chumy le recordamos a cada instante, en cada paseo por Duque Mandas, la calle donde nació, vivió y, como dijo en un libro, donde fue feliz, a pesar de la guerra. Fernán Escudero, Mariángeles, ha publicado un libro sobre Chumy cuyo título es la esencia de su conducta intelectual y humana : el humor y la libertad. En eso anduvo toda su vida, aunque también se dedicó otros quehaceres no menos humanos, como pintar, y a presumir de enfermedades, que para eso tenía esa otra profesión de hipocondría, que no cotiza, pero que no deja de ser una profesión de presumido.
Se dice que San Sebastián no le quería, pero es que San Sebastián, que no es un santo, sino una ciudad, tampoco quiere a los Baroja, ni a Celaya, ni a Martin-Santos, ni a Chillida, ni a Oteiza, ni a nadie, por lo que se ve.. Ni ahora ni antes, que conste. Un día le dije a Chumy que merecía el nombre del  Paseo del Duque de Mandas, más que el duque en cuestión, porque la donación que hizo este buen señor a la ciudad, no era suya, sino de su mujer. Soltó una carcajada que hizo parar a los viandantes de La Concha. Eso le importaba un pepino, porque un pintamonas como él gustaba llamarse a sí mismo no va por el mundo pendiente de medallas.
San Sebastián - el poder, pues la ciudad es otra cosa- no se ha dado cuenta que Chumy forma parte de la mejor nómina del humor contemporáneo, desde Chesterton, vamos. Donostiarra fue Mihura - aquí hizo "La ametrelladora" en plena guerra, y aquí nació "La Codorniz", y aquí está enterrado -, y Alvarito de Laiglesia, y Maturana, que murió en silencio hace poco, y Rafael Munoa, que murió hace menos, y es donostiarra Eguillor, que no ha muerto para nosotros - sé que Eguillor no se explica sin Bilbao -, y donostiarras son Celedonio Otaño, Edmundo Markuleta y los Rafael Castellano y Asun Balzola. Y muchos más, como sabe José María Unsain; Zulet también lo es. Un día propuse a Aguirre Gonzalo a hacer aquí una Universidad del Humor. Fuimos a saludar al poder y nos mandó con cajhas destempladas. Luego me invitó a comer en Nicolasa, para pasar el mal trago.
Cuando recuerdo a Chumy y "Hermano Lobo" me viene a la memoría Bernardo de Arrizabalaga, que dirigió la revista, y que hizo mucho porque aquella empresa tan poco empresa. Chumy sería muy hipocondriaco, y dicen que era muy triste, pero yo me he reído con él, y él con nosotros. Bernardo fue hombre para la palabra, y sólo por el hecho de haber presentado a  Manu Leguineche ante Miguel Delibes, una tarde en Valladolid, ya debe estar en la historia de la Literatura. Manu lo sabe.

Félix Maraña