Atienza

Enviado por maestresala el Mié, 07/11/2012 - 16:19

 

Si el camino que uno sigue se bifurca y en la opción toma el conducente a Atienza, contraviniendo a toda norma no saldrá júbilo ni terrenal ornato a recibiros. Ni un solo gesto que os invite a proseguir. Nada que os compense o cuando menos cicatrice el posible futuro que quedó amputado en la bifurcación. Más aún; seréis testigos de cómo lo mismo hacia adelante y hacia atrás que hacia los costados, espacio y tiempo pueden huir de cada hombre infinitamente. Cuanto en un espíritu viajero es apacible gozo y suave por ventura se os habrá desviado por el otro camino. Os sentiréis estilizado, reducido a taciturnidad, con la impresión de que a expensas de vuestra mirada se os agigantan los huesos yde que os sorben los pasos como por una bomba aspirante hacia el vacío. Hasta que al fin, custodiado por dos filas de árboles, comprimido entre lo que el cielo y la tierra tienen de absolutos, allá un campejo, más aquí un baldío, os detengais al borde de esa secular tajadura donde acecha el vértigo histórico. Por lo menos así de cabizbajo llegué yo, como si todos los álamos del mundo hubieran ya pasado por mi frente, y con rodilleras de nube en lo poco  que me quedaba de corazón...

Juan Larrea

JUAN LARREA

Sucesión de sonidos elocuentes movidos a resplandor poema
es esto y esto y esto
y esto que llega a mí en calidad de inocencia hoy
que existe porque yo existo y porque el mundo existe
y porque los tres podemos dejar correctamente de existir.