
Dostoievski
"Entre Cristo y la verdad, yo elegiría a Cristo." He llevado siempre en el alma estas palabras tan bellas, pensando que ciertos hombres valen más que la verdad. Por eso quise ser escritor, persiguiendo luces y sombras, resucitando muertos, venerando las vidas hasta después de que los fanáticos intelectuales intentaran convertirlas en verdades.
Quizá San Pablo se comprometió también así, persiguiendo siempre a Cristo; porque era mejor perseguirlo que perderlo, mejor sentir su mano y ser derribado del caballo que no encontrarlo nunca.
Nunca olvidaría Dostoievski el momento en que, camino de San Petesburgo, cuando era casi niño, había visto cómo un empleado de correos golpeaba despóticamente la cabeza de un cochero para que éste, espoleado por los manotazos, hiciese correr a los caballos. Por eso, cuando le mandaron a un presidio en Siberia, deportado durante cuatro años a la Casa de los Muertos, escribió:"Cerca de mí habrá hombres , y ser un hombre entre los hombres, sin desfallecer jamás, en eso consiste la vida, el verdadero sentido de la vida".
Libro de los réquiems de Mauricio Wiesenthal