
Sin embargo, cuando profundicé en las fuentes, descubrí que de la vida de Herodóto sabíamos bien poca cosa, e incluso, que lo poco que sabíamos tampoco era del todo seguro. Pues, al contrario, que Rabindranath Tagore o sus coetáneo Marcel Proust, por ejemplo, que desmenuzaron sus respectivas infancias hasta el mínimo detalle, Heródoto, igual que otros gigantes de su época - Sócrates, Pericles o Sófocles-, en realidad no nos dice nada de su infancia. ¿No era costumbre? ¿No lo creían importante? El propio Heródoto se limita a consignar que es originario de Halicarnaso. Halicarnaso está situado junto a una bahía semejante a un anfiteatro y de curvas suaves, en un lugar muy hermoso del mundo, allí donde la linde occidental de Asia se encuentra con el Mediterráneo. Es un país de sol, calor y luz, de la vid y la aceituna. Automáticamente me asalta la idea de que alguien nacido en un lugar como éste no puede sino tener buen corazón, una mente abierta, un cuerpo sano y un espíritu apacible e imperturbable.
Sus biógrafos están de acuerdo en que nació entre el año 490 y 480 antes de Cristo, tal vez el año 485. Se trata de un época de gran peso en la historia de la cultura universal: hacia el año 480 abandona este mundo Buda, un año más tarde, en el principado de Lu, muere Confucio y cincuenta años después nacerá Platón. En aquellos momentos, Asia es el centro de esa sociedad, los jonios, también viven en aquel continente. Europa aún no ha nacido, sólo existe como un mito encarnado en el nombre de una bella muchacha, hija del rey fenicio Agenor, a la que Zeus, transformado en un toro dorado, raptará y llevará a Creta, donde la poseerá.
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No sabemos qué personaje adopta Heródoto en sus viajes. ¿Comerciante (la ocupación favorita de la gente de Levante)? Seguramente no, ya que no muestra ningún interés por precios, mecancías ni mercados. ¿Diplomático? En su época no se conocía esta profesión. ¿Espía? Pero ¿de qué país? ¿Turista? No, los turistas viajan para descansar, mientras que Heródoto trabaja, y muy duro? : es reportero, antropólogo, etnógrafo, historiador... Y es todas estas cosas sin dejar de ser un arquetipo de lo que la Europa de la Edad Media llamará "hombre del camino". Pero sus expediciones nada tienen que ver con la despreocupada movilidad de los pícaros que van de un lado para otro; sus viajes tienen un objetivo: Heródoto quiere conocer el mundo y a sus habitantes, conocerlos para luego describirlos. Describir, sobre todo, las grandes y maravilosas hazañas, así de los griegos como de los bárbaros.
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A juzgar por la manera de ver y describir la gente y el mundo, Heródoto debió ser un hombre benévolo y comprensivo, cordial y abierto, un amigo para todo. No hay en él rabia ni odio. Intenta comprenderlo todo, averiguar por qué alguien ha actuado de ésta y no de otra manera. No culpa al ser humano, sino al sistema. Malo, depravado y abyecto por naturaleza no lo es el individuo, sino el sistema en que le ha tocado vivir. Por esoes un ardiente defensor de la libertad y de la democracia, y enemigo del despotismo, la autocracia y la tiranía pues considera que sólo en el primer caso el hombre tiene la posibilidad de comportarse dignamente, ser él mismo, ser humano. Tomad nota - parece decir Heródoto-: un insignificante grupo de pequeños estados griegos ha vencido a la gran potencia oriental sólo porque los griegos se sabían libres, y por esa libertad estaban dispuestos a darlo todo.
Viajes con Heródoto de Ryszard Kapuscinski