Dieciocho de marzo de dosmil diez
Queridos amigos,
se cumplen algunos años del nacimiento de Miguel Hernández y lo oigo en el parte y me acuerdo que hace varios meses que no reviso el Cancionero y Romancero de Ausencias (salvo la Elegía a Ramón Sijé, su mejor libro, el mas profundo, descarnado y sincero -aunque esto ultimo en Miguel es Perogrullo-) y voy y abro el poemario y me encuentro con esto que con cariño os reproduzco:
“Una fotografía.
Un cartón expresivo,
envuelto por los meses
en los rincones íntimos.
Un agua de distancia
quiero beber: gozar
un fondo de fantasma.
Un cartón me conmueve.
Un cartón me acompaña”
...y me pregunto porque me dejo llevar por ese río y sobre todo me pregunto porque esperar tanto...
Con cariño
Joseba
Veintitres de abril de dosmil diez
Queridos amigos,
esta mañana al salir del bar en el que había engullido un apetitoso desayuno (el despertador sonó a destiempo esta mañana o quizá no sonó o acaso no tengo despertador, no sé, dudo) atisbé un jovenzuelo fumándose un portentoso canuto a las 8,30h de la mañana. Pensé que hay gente que usca la evasión que producen los estupefacientes desde buena mañana y que por tanto debo colegir que no les interesa lo que están viviendo y por eso tratan de huir para flotar en esos mundos que dicen que se abren tras esos cilindros de esperanza vacía. Pensé que el cura de Ambicourt también se evadía, utilizaba la picadura de su fe en un Dios silencioso para evadirse de un mundo que no le gustaba pero al que debía amar (y acaso lo consiguió). Pensé en ambas drogas evasivas y me opté por la segunda, la de la esperanza eterna, la del sentido objetivo pero no la encontré en mi maletín así que me fui a trabajar para no pensar o para pensar en cosas inútiles. Y todo por no tener un poquito de costo.
Antes de llegar a la cafetería que os contaba escuché en la radio una noticia que relataba la concesión del premio Cervantes a Jose Emilio Pacheco y pensé, estos grandes premios son para poetas a los que no lee nadie. Es curioso. Otro tipo de canutos, me dije. Pero me pico la curiosidad una frase que la monótona voz del redactor de turno desplazado donde quiera que conceden los Cervantes, repitió hasta la extenuación, Pacheco el poeta de la cotidianeidad y busqué sus poemas en la red y he de admitir que son bellos, no sé si son cotidianos (tampoco sé que significa esa palabreja), pero son bellos. Y sino comprobadlo vosotros mismos al final de esta gris cartita.
También me gustaría conocer vuestra opinión sobre el significado del siguiente y hermético poema de Miguel Hernández. Haced un esfuerzo y desentrañadmelo, Hacedlo por mi, caros.
Primero el de Pacheco :
En el último río de la ciudad, por error
o incongruencia fantasmagórica, vi
de repente un pez casi muerto. Boqueaba
envenenado por el agua inmunda, letal
como el aire nuestro. Qué frenesí
el de sus labios redondos,
el cero móvil de su boca.
Tal vez la nada
o la palabra inexpresable,
la última voz
de la naturaleza en el valle.
Para él no había salvación
sino escoger entre dos formas de asfixia.
Y no me deja en paz la doble agonía,
el suplicio del agua y su habitante.
Su mirada doliente en mí,
su voluntad de ser escuchado,
su irrevocable sentencia.
Nunca sabré lo que intentaba decirme
el pez sin voz que sólo hablaba el idioma
omnipotente de nuestra madre la muerte.
Y ahora Hernández :
Monja Confitera
La gala de la luz, a lo cohete
en el poliedro de la vidriera...
Una virgen constante, confitera,
ay, sustraendo Dios, pellas comete.
Al almidón su mano da en roquete
o por lo que se riza, o por lo cera;
de primor cuando hiñe se propasa,
cuando repulga la que emula masa
Con cariño,
Joseba
Veintiseis de abril de dosmil diez
Queridos amigos,
efectivamente habéis acertado, el titulo Monja Confitera es la solución. Orihuela tiene multitud de iglesias y conventos y Hernández en la época en que escribió estas octavas, aun conservaba veleidades católicas. El cohete es la torre de la iglesia (gala de luz) la virgen constante es la monja que modela dulces y los pringa con cremas y mientras no ora aunque si labora, no sabemos si no ora porque labora o quizá prefiere labora porque el ora le desazóna en su silencio sagrado. Nuestra amiga la monja también aplica almidones a sobrepellices y roquetes, todo con un primor de claustro.
Endecasílabos ABBAABCC acentuado en la décima que resultan bellos en su arcaísmo.
Este segundo poema de Perito en Lunas de Hernández os lo ofrezco sin titulo, para que lo encontréis y lo disfrutéis en su intriga.
¡A la gloria, a la gloria toreadores!
La hora es de mi luna menos cuarto.
Émulos imprudentes del lagarto,
magnificáos el lomo de colores.
Por el arco, contra los picadores,
del cuerno, flecha, a dispararme parto.
¡A la gloria, si yo antes no os ancoro,
-golfo de arena,- en mis bigotes de oro!
Con cariño
Joseba
Quince de mayo de dosmil diez
Queridos amigos,
la emoción es materia humana, materia de primer nivel. Sin la emoción, el agua de la vida se emponzoñaría en meandros abandonados llenos de ambas y protozoos con la cara de Belén Esteban. En literatura la emoción acecha tras versos y estrofas. Sí amigos, la poesía nos la trae de la mano y hace que un poema hondo, verdadero equilibre el fiel de la balanza de la vida.
Sigo con mi campaña personal pro Miguel Hernández para mi el poeta de la emoción, no el poeta del pueblo y sus vientos o el poeta rojo dinamitador sino el de la emoción y sino leed este poema sencillo y hondo. Utiliza la leyenda de los Reyes Magos y sus ventanas mágicas para emocionarnos. Nada de Polifemo y Galteas o Sisifos o Ariadnas, solo los cercanos y populares Magos de Oriente. Escuché a Serrat hace unos pocos días cantar este poema y os juro que lloré.
Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.
Y encontraban los días,
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.
Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.
Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.
Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.
Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.
Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.
Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.
Por el cinco de enero,
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.
Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas
Como os he dicho, sigo con mi campaña pro Hernández y en concreto con Perito en Lunas (no me arredra vuestro silencio, como dijo Joe Rigoli, yo sigo). Muestra de que Hernández lejos de ser un poeta sin técnica, sin formación poética, posee un conocimiento de la poética sin discusión. Os propuse la siguiente octava para ponerle titulo, para desentrañar su mensaje. Sí amigos, acertasteis, el pecadillo de Onan, el amor propio, la paja se esconde detrás de ese tic-tac sordo. Una torre campanario, erecta como un refugio aislado y solitario donde uno no puede sino masturbarse como un mono. La perpendicular morena clama por sus derechos, pero no se dispone de ningún vértice de amor a mano (nunca lo suelen estar) así que toca en tal situación extrema, tocar la zambomba y magnificar en espuma y blanco, como un fino paño holandés trabajado por sabias manos (nada mas docto que las propias manos).
A un tic-tac, si bien sordo, recupero
la perpendicular morena de antes,
bisectora de cero sobre cero,
equivalentes ya, y equidistantes.
Clama en imperativo, por su fuero
con más cifras, si pocas, por instantes;
pero su situación, extrema en suma,
sin vértice de amor, holanda espuma.
Sigo con Perito en Lunas y os propongo el siguiente,
Sobre el patrón de vuestra risa media,
reales alcancías de collares,
se recorta, velada, una tragedia
de aglomerados rojos, rojos zares.
Recomendable sangre,enciclopedia
de rubor, corazones, sin mollares,
con un tic-tac en plenilunio,abiertos,
como revoluciones de los huertos.
Para acabar y para que veáis que los tebeos son fuentes de sorpresas y de cultura, os regalo dos apelativos que empleó Don Berrinche (del magnifico> Peñarroya) para dos panolis: "Cocodilatos y Gutaperchas". Maravilloso, ¿verdad?
Con cariño,
Joseba
Veintiseis de mayo de dosmil diez
Queridos amigos,
vuelvo por aquí tras algunos viajecillos por las tierras de algunos clientes insatisfechos (ciertamente debo afirmar que no es esta una especie en peligro de extinción).
Jon me reafirmo en mi dolor. El mundo está lleno de desagradecidos pero pensé que eso no ocurría entre los apliques de nuestro templo. Me reafirmo también en que la pagina es harto mas elegante que antaño y mas fácil de navegar. Se agradecen las ilustraciones pictóricas y son muy útiles los enlaces de las propuestas.
En cuanto al poemario echo en falta a Miguel Hernández y sugiero que incluyas este poema que explicaré debajo (además del de las abarcas desiertas).
En cuanto a Barataria, coincido con Jon en la inutilidad de distribuir nuestra revista por los quioscos y librerías pero por otra parte tampoco quisiera verla arrojada por las esquinas junto a las cabezas de las gambas y colillas de cigarrillos. Cuando algo se regala, no se por qué, pero no se valora y se trata como un residuo inútil e indeseable. Mis suscriptores están contentos con la revista y reinciden en el pecado de comprármela. Reduzcamos la tirada en lo posible y procedamos a una distribución privada y cavilada.
Miguel, la autocrítica siempre es saludable pero convendría que alguna mente independiente nos ofreciera su honesta -y quizá dolorosa- opinión y a partir de ahí abrir las ventanas. El ultimo que yo recuerde emitió una opinión externa calificó Barataria como revista "de bachilleres". También ha llegado a mis oídos el apelativo "revista de friquis". La envidia que es moneda común.
Sigo con mi obsesiva sucesión de poemas hernandianos. Teníamos pendiente el
siguiente:
Sobre el patrón de vuestra risa media,
reales alcancías de collares,
se recorta, velada, una tragedia
de aglomerados rojos, rojos zares.
Recomendable sangre,enciclopedia
de rubor, corazones, sin mollares,
con un tic-tac en plenilunio,abiertos,
como revoluciones de los huertos.
Lo que nos presenta en esta octava Hernández es una simple y jugosa Granada, la fruta de la fecundidad, representación del cristianismo, el poder de un soberano todopoderoso sobre un gran numero de pueblos (tantos como granos) y su color rojo simboliza la sangre de los mártires. De ahí el primer verso "patrón de vuestra risa media", se refiere a la corona que parece tener la granada y que está sobre la cara "la risa media". "Reales alcancías de collares" vuelve al sentido de soberano, que tras su dura piel guarda dentro un joyero (o alcancía) con collares de rojos zares, referencia a los mártires de la revolución rusa. Una tragedia. La parte final del poema nos transporta al conocimiento enciclopédico que llega al hombre a través del sacrificio de los mártires con el corazón generoso "si mollares". La granada es con la luna llena un reloj abierto que revoluciona (otra referencia a la revolución rusa) los huertos.
Divertido, ¿verdad? Parece ser que la granada es algo mas que una fruta y tiene tras si mucha mitología, cristiana (la que os he explicado), romana (era la fruta de los muertos y se colocaban en su paladar granos de granadas), es una fruta dura, fría , fea, invernal y se abre y aparece toda la lozanía, toda el descaro de una fruta llena de granos rojos como joyas, como sangre, como tragedias.
De todos modos, Jon, me gusta mas el de la paja.
Con cariño,
Joseba