Un coche eléctrico se aproxima silencioso a un adosado en el extrarradio de Valladolid. El portón de un pequeño garaje se abre y el vehículo se aloja dentro cómodamente. Tras un sonido metálico la puerta lacada en blanco de acceso a la vivienda se abre con suavidad.
En la cocina un cazo humeante y un orden reconfortante se imponen a una melodía de hilo musical.
—Hola, cariño, ¿tuviste un buen día?- Sonriente.
—Menudo saludo más americano te has cascado, ¿lo has ensayado con los programas esos matinales de la tele? - Mientras se deshace del maletín, la chaqueta y los zapatos.
—¿Prefieres algo así? ¿De qué va el rollo? O ¿Qué pasa con tu cuerpo? - Sonríe ampliamente mientras aparta el cazo del fuego.
—Ah, no es la televisión, es la radio, el programa ese de Carmona, sin circunloquios ni eufemismos, casi lo prefiero.
Al rato vuelve con un atuendo doméstico. Se sienta en un taburete más cómodo de lo que aparenta y abre el ordenador.
—¿Te vas a poner a trabajar ahora que tengo la cena casi acabada? - Protesta.
—Solo mirar los correos, me han llamado al coche desde el Departamento comercial con una milonga y me han dicho que me mandarían un correo para explicarme todo en detalle. Lo leo y nos ponemos con tu suculenta cena.
—Sí, ríete pero me ha quedado de lujo. Es una receta oriental, tataki de atún con reducción de té y mermelada de wasabi. ¿Como lo ves? - Vuelca el contenido del cazo, de un color verde transparente en una fuente con porciones de atún cortadas con esmero.
—Suena bien...estoy deseando...- Se interrumpe y emite un gruñido señalando la pantalla del ordenador. - Mierda, pero ¿esta gente que se cree que son? El staff de las pelotas...
—No empieces otra vez... Ahora te pondrás a jurar como un animal, unas llamadas insultando a todo el mundo y ni cena, ni tele, ni nada...- Gesto triste y resignado.
—Vale, touché. Cierro el ordenador y me dedico a ti y tus cosas.
Terminada la cena recogen cubiertos y platos. Un silencio caro ilumina la cocina.
—Muy bueno el tataki y todo lo demás, muy sabroso, gran receta. - Dirige una mirada hacia su teléfono móvil.
—Me alegro. Si te parece nos vemos un capítulo de una serie que me han dicho que está muy bien. He buscado que tenga algo de acción como te gusta a ti y también que haya personajes con historias humanas y me han recomendado una inglesa titulada Blue Ligths, ¿qué te parece? - Espera con ansiedad.
—Bueno si tú quieres, aunque se me va a hacer un poco tarde mañana tengo que madrugar mucho tengo que resolver la mierda esta de hoy. - Algo displicente.
—Bueno vamos a la sala y ya vemos. - Con un cierto temblor en la voz.
Sentados en un canapé en tonos fríos, la televisión inteligente y enorme ilumina la estancia y reclama la atención con un murmullo algo estridente.
—Y ¿cómo te ha ido en la entrevista de trabajo? Era para un servicio de marketing, ¿no? - Oprime el móvil entre las manos.
—No, eso fue la semana pasada, esta vez era para auxiliar de enfermería.- Trata de contener una irritación involuntaria.
—Sí, es verdad, es que con tanto lio se me olvida todo, bueno y ¿cómo ha ido?
—Pues mal, como siempre, ni te preguntan por tu experiencia o estudios, te miran de arriba a abajo como si tuvieran un escáner y con eso deciden si te van a contratar o no. Y como yo no debo pasar el examen físico pues me sueltan eso de ya nos pondremos en contacto con usted. Es un asco. - Espera repercusión.
—Bueno, no pasa nada, yo tengo mi trabajo y no hay prisa...¿no? - Encara la pantalla del móvil con disimulo.
—Sí, ssssiiii, supongo...- Y la respuesta muere entre las canciones de unos jóvenes ambiciosos en un talent show de lo más exitoso.
Un dormitorio desnudo, con un vestidor a la derecha y una cama desproporcionada en el centro. Una mesilla escamoteada soporta un dispositivo con números en azul eléctrico.
—¿A qué hora has puesto el despertador? - Pregunta lejos.
—A las seis y media, tengo lio. - Responde de rutina.
—Ya, ya me has dicho antes...Oye ¿has pensado lo que te dije de tener un hijo? No podemos esperar mucho más. - Y algo se rompe. Se escucha la saliva.
—Es un poco tarde para hablar de eso, ¿no crees? Mañana si quieres quedamos a comer y lo hablamos con tranquilidad. - Sale del paso
—Eso mismo me dijiste la semana pasada y el mes pasado y hace unos meses y....- Mantiene la calma.
—Esta vez te juro que me escapo y quedamos mañana mismo. - Y deja pasar unos instantes. - Además hoy en día no es tan importante la edad para tener hijos...- Remata.
Un silencio embarazoso conquista el dormitorio iluminado por decenas de pequeños leds. Hay una sombra en el techo de una antigua fuga de agua, lo saben bien. Los números azules cambian varias veces.
—Apago la luz, que tengo que madrugar un montón, ya te he dicho...- Se decide.
—Sí, apaga que mañana tienes mucho lio y no quiero que vayas con sueño al trabajo. - Y se gira con su parte del edredón. - Hasta mañana Esther.
—Sí, descansa, Raúl - apaga la luz con precipitación.
Joseba Molinero