
Pasábamos mucha, muchísima hambre. No quedaba pan ni forraje, y las culebras desaparecieron tras las primeras nieves. En el viejo molino vivía una viuda; tropezó al bajar al arroyo y se partió la nuca. Era todo pellejo, cartílago y hueso, pero peor es no comer nada.
Cortamos lo que sobró en trozos pequeños para traerlo a casa.
Lo de la bruja y la casa de pan de jengibre se le ocurrió a Hansel.
Primer Premio del Primer Concurso de Microrrelatos de Fundación Caja Rural Burgos