Partos mentales

Enviado por maestresala el Mar, 04/05/2021 - 12:28

Grass

La polémica continúa. Intervengo en ella porque es asunto que me importa. Se han citado nombres que significan algo para mí : Eich y Huchel, Koeppen y Kästern. Ignoro lo que les habrá inducido a sobrevivir de determinada manera. No puedo aquilatar su comportamiento (seguir escribiendo y publicando) durante la época nazi, pero supongo que cada uno por su lado (y Eich y Huchel enfrentados) habrá medido su comportamiento por el destino de aquellos escritores que tuvieron que abandonar Alemania, fueron empujados al suicidio y aniquilados. O quizá más tarde tuvieron que medirse con autores que se quedaron en Alemania y sobrevivieron, pero sin utilizar el espacio acordonado astutamente por los nazis.
No quiero juzgar. Un dudoso golpe de fortuna. Un dudoso golpe de fortuna, el año de mi nacimiento, 1927, me prohíbe las palabras justicieras. Yo era demasiado joven para ser examinado ahora seriamente. Sin embargo, algo se me pegó : con trece años participé en un concurso de narración en la revista de las Juventudes Hitlerianas Hilf Mit. Yo ya escribía entonces y estaba loco por conseguir reconocimiento. Pero como al parecer me equivoqué enviando un texto fragmentario y melodramático sobre los cachubos, tuve la fortuna de no obtener el premio de las Juventudes Hitlerianas ni de Hilf mit.
Estoy, pues,  a salvo. Nada me compromete. No hay hechos comprobables. Sin embargo, mi imaginación, que no deja de asediarme, los crea : podría hacer retroceder mi fecha de nacimiento. Dejo, pues, que mi biografía comience diez años antes. ¡Qué son diez años! Un salto de nada. Mi imaginación lo puede todo.
Yo, nacido en 1917. En 1933 tendría dieciséis años y no seis; al principio de la guerra, veintidós y no doce. Como me hubieran llamado inmediatamente a filas, no hubiera sobrevivido la guerra - como la mayoría de mi quinta -. A pesar de la probabilidad, nada (o sólo los deseos) impediría mi evolución a nazi convencido. Procediendo de una familia pequeño-burguesa, empeñada en reprimir su origen a medias cachubo, y educado en plan idealista-alemán, yo me hubiera entusiasmado por los objetivos imperiales y me hubiera dejado explicar (en nombre de la comunidad nacional) la injusticia subjetiva como derecho objetivo. (La defensa local de las SS de  Danzig hubiera podido conmigo - por orden escrita -en el verano de 1939, a  pesar de que mi tío Franz era empleado en el correo polaco, o quizá preciasmente por eso.)
Gracias a mis dotes, a mi estricto talento literario, se me hubieran ocurrido rimas e himnos con ocasión de los acontecimientos del movimiento (toma de poder, fiesta de la cosecha, cumpleaños del Führer) y después a lo largo de la guerra, toda vez que la poética de las Juventudes Hitlerianas (veáse Anacker, Schirach, Maumann, Menzel) permitía conglomerados verbales y metáforas gestuales  postexpresionistas. Puedo imaginar mis textos para las ceremonias de izar bandera. O quizá animado por emotivos profesores de alemán, me hubiera volcado con mansedumbre en una subjetividad diluída en la naturaleza y hubiera las huellas de Carossa o del aún más silencioso Wilhem Lehmann: esplendor estival, riqueza otoñal, siempre afanosamente en pos de las estaciones del año. En ambos casos, así como me conozco, hubiera buscado y encontrado un editor - desde los bastiones del Atlántico, el fiordo de Oslo, la costa habitada por los mitos de Creta o como tripulante voluntario de un submarino (como correspondería a mi origen portuario).
Probablemente después de Stalingrado - y  a los veintiséis años - hubiera caído en la triste cuenta ya siendo teniente o cabo. Complicado en fusilamientos de partisanos, represalias y acciones de limpieza y testigo clarividente de deportaciones de judíos, hubiera dado a mis rimas postexpresionistas y a mis cantos a los juncos nuevos tonos.

oOo

Pronto todos nosotros estaremos en la década de Orwell. "No querido George - podría empezar otro libro -, las cosas no serán tan feas o de otra manera feas, en algunos aspectos serán incluso peor."
Por ejemplo las oleadas de noticias que se amontonan y anulan a diario. Sabemos y olvidamos exactamente todo hasta las cifras detrás de la coma. La razón, con archiconocida voz de falsete, nos enseña a entender la última locura como progreso relativo. Tenemos que comprender que únicamente el rearme iniciará el desarme deseado por todos. Para proporcionar a nuestra democracia información, cada ciudadano es entregado a sistemas cuadriculados, y respondemos a la escasez de energía con producción intensificada. Nuestros días de asueto son ocasión para consumir, nuestras estaciones del año terminan en saldos. Somos muy listos : para mantener los precios de los productos alimenticios en en este mundo parcialmente saciado,pero en general subalimentado, acumulamos montañas de mantequilla y de carne de cerdo.
Las cifras estadísticas de mil millones de niños que mueren de hambre al año, pueden superarse en la práctica, como demuestran las cuentas camboyanas para el ejercicio del año que termina. Como siempre hallamos la palabra adecuada para el horror, el término dificultad de abastecimiento disfraza la muerte en números múltiples. Pero tenemos al nuevo Papa, un Papa polaco, que es tan infalible como el persa Jomeini. En general, no escasean los grandes jefes: un predicador intolerante en Washington y un burgués enfermo en Moscú dejan decidir a otros los que presentan al mundo como decisión propia. Naturalmente aún existen (como signos de marca del bien) el bueno y viejo capitalismo: sólo que ambos, por su probada enemistad de siempre, cada día se parecen (como tu predijiste, querido George): dos viejos malignos, a los que  tenemos que amar porque el amor es lo que nos ofrecen es inevitable. Big Brother tiene un hermano gemelo. A lo sumo puede discutirse si los gemelos Big Brother, que nos vigilan, nacen de uno o de dos óvulos.
 

oOo

La primera guerra mundial, según dicen, estalló en Sarajevo, la segunda se desencadenó en mi ciudad natal, Danzig: ahora parece que le toca a Teherán. Todo el mundo, cuando no habla de asuntos familiares y resultados deportivos o comenta el precio del oro y sus altibajos, discute permanentemente sobre la permanente toma de rehenes, el caso grave localizado. Es cierto, la humanidad ha avanzado mucho: ya sabes contar hasta tres.
¿Debo renunciar a mis juegos de palabras, porque el poder americano y ruso nos enseña a temblar, nos dicta su moral (desde Vietnam y Praga), ahogar la alegría que me desborda, mandar a paseo a las musas y cortarles el hilo de la vida - algo alocada, lo admito -  a mis partos cerebrales, antes de que aprendan a decir mamá y papá? Eso significaría aceptar la validez de su asquerosa moral. Significaría aceptar una lógica, que hizo famoso Sarajevo y destruyó mi ciudad natal, Danzig, que hoy se llama Gdansk. Ningún poderoso puede competir conmigo. Son ridículos y además chapuceros. Orgullosamente les niego la capacidad de molestarme cuando escribo.

 Partos mentales Günter Grass

 

 

 

 

 

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