El caos es la persistencia de lo anterior en lo posterior, de lo lejano en lo íntimo, e inversamente. El caos es el destino doloroso del ser. El caos es el resultado de la ilimitación del ser, de su simultaneismo espacial y temporal, y de su totalidad reunida y disgregada.
Leo en penumbra de la reclusión. Aforismo a aforismo toco el centro de su significado haciendo florecer miles de mundos en mi imaginación. Aflora la comprensión del todo. Han llamado al timbre y es mi hija mayor que ha venido a visitarme. Tras una amena conversación me ha dado dos besos y ha vuelto a dejar mi soledad intacta pero con tal alegría de fondo... algo bueno mio quedara en este mundo. Las pequeñas vinieron el fin de semana y me comieron a besos: el contacto de sus labios en mis mejillas es una de las cosas más cercanas y necesarias.
Recluido en mí mismo peregrino por la última vuelta del camino; vivo confinado en esta silla debido a la enfermedad. Mis hijas, de vez en cuando, me leen textos antiguos que ya no puedo descifrar con mis ojos: releo una y otra vez aquellos relatos que venían por cosechas en cada estación. La vista cansada es algo insalvable, el precio a pagar por haber devorado tantos libros.
Hace sol y es primavera. Una brisa fresca ha levantado la tarde de su sopor y de las malas artes que el diablo usa para colarse entre en los pensamientos, templados por el sabor de la muerte. Este es mi Puerto del Rosario, lo que el destino me ha dejado: cada pocos días recuerdo su aspecto distinguido. Entonces, el pasaje lo ha traído completamente ante mí con su rostro tranquilo de eminencia griega posando para Fidias; vivir la doble posibilidad de la existencia y de la esencia es el mayor milagro que ha sido dado ofrecido al hombre en cuanto pensamiento…
La semana pasada visite lo que queda del Templo pues necesitaba buscar nuestro rincón ancestral. La pequeña rampa me permitió el acceso; conmine a mi hija que me llevara al fondo de lo que un día fue Templo. Localice el lugar ahuecado hacia el subsuelo y el resto del habitáculo cegado por un panel de madera pintada de blanco; imposible ver el pasado con esa transformación. No enseñe mi tristeza porque era más bien inanidad mostrar mis sentires a estas alturas. De ínfulas literarias a robots aspiradores en un ambiente aséptico. La barra pintada y cubierta era reconocible a pesar del maquillaje. Si, el color del local transmitía una sensación de limpieza y asepsia: valores, sin duda, en alza que pueden ayudar en la compra de un robot de limpieza.
La tarde se hace fulgor naranja y oigo con deleite el piar de los aviones. Dejo los libros y abro la ventana para tratar de verlos en su vuelo quebrado, imposible. Buceo, entonces, en el archivo y me hago con la carta:
El pueblo no ofrecía muchas distracciones a un adolescente; podéis imaginar casas de canto con fachadas enfoscadas y balaustradas de roble agrisadas por fríos y nevadas centenarias, sin agua corriente y con luz de baja tensión, calles de tierra y lastras rotas, poca población, en fin la España medieval con pantalones de tergal.
Aburrido y fuera de lugar, mi única distracción consistía en realizar todo tipo de preguntas estúpidas a mis mayores, que me respondían con la paciencia del que cree que la ignorancia no es una mala cualidad, si es deseo de su propietario reducir su tamaño. En una de estas sesiones, creyendo acabado mi arsenal de cuestiones, levanté la vista hacia el cielo donde una bandada de pájaros negros volaba cambiando continuamente de dirección y piando monosílabos.
Piando monosílabos, maravillosa metáfora… abandono el papel, saco la cabeza y los hombros a duras penas tratando de acercarme al mensaje nuevo, consolador; interpretaba que las aves me saludaban personalmente porque no me veían facha de depredador. Mientras los ecos de la carta ahuecan mi cabeza….
Aproveché la ocasión y pregunté a Ángeles, la suegra de mi hermano:
—¿Qué pájaros son esos?
—Aviones - respondió. Y siguió con sus quehaceres, quizás pensando que la educación franquista dejaba en los jóvenes grandes lagunas.
Traspaso líneas con el índice mental del pensamiento que no solo es tal. El piar me acompaña y me aproxima. Igual que ellos despido la tarde piando monosílabos… Ya no estoy tan solo, me acompañaran todo el verano. Se espera uno largo y cálido que quiero consagrar una vez más a la lectura. Son ellos de nuevo pero ¿quiénes son esos seres volátiles tan especiales? Él nos lo explica con su didáctica de parvulario, con el tono de voz adecuado casi monocorde. Sabe que le escuchamos y se recrea en cada palabra leyendo con las gafas de cerca encasquetadas sobre su nasón.
De la familia de las golondrinas, el avión común («Delichon Urbica» ¿la delicia de la ciudad?) es un ave negra azulada, con el pecho y el obispillo, zona donde el cuerpo se une a la cola, blancos y con las alas caudales con una abertura en forma de flecha, menos acusada que en el caso de las golondrinas. Vive en áreas con salientes rocosos o urbanas donde cuelga de los aleros su nido, hecho con bolitas de barro que el mismo mastica y va pegando una a una hasta conseguir un cuarto de esfera, cerrado por la pared y el voladizo del alero, dejando un agujerito por donde entra y sale para alimentar a sus polluelos con todo tipo de insectos voladores.
Me quedo más tranquilo en la bonanza de su magisterio. Vuelvo a rememorar aquello que creía saber y que había quedado escondido en la memoria. No hay más cartas desde hace dos décadas pero carece de importancia: vuelvo a leer las antiguas una y otra vez, de a pocos y cada cierto tiempo. Queridos, ...queridos… el eco se repite con parsimonia tan quedo tan tibio ¿cómo se puede derrochar tanto afecto hasta en la despedida final que remacha el puro sentimiento sencillo, tibio y nuevo? La firma en acrónimo, el sello vital que crea las epístolas de manera diáfana. ¿Cuánto le costaba transmitir esa sencillez, lo mejor de sí mismo hacia nosotros? ¿Era un náufrago en medio del tiempo? ¿Éramos su Templo y lo albergábamos en nuestro tiempo? Ya estamos en la eternidad y lo seguimos albergando.
La contradanza, el pasaje deudor que trata de explicarnos algo, al menos saber en lo que estamos. Humo deshaciéndose en el aire… Los sufrimientos de la persona son la preparación para la muerte de la persona. Dentro del despliegue del ser, la persona aparece y desaparece como un ángel cuya misión es hablar…
El piar me da paz aunque esté basado en monosílabos que quiebran la tarde y alisan el entendimiento, va dirigido a mí, nadie puede negarlo y me recojo en el escritorio repasando textos y libros:
Con afecto
El maestresala