Los dos Machado

Enviado por maestresala el Jue, 11/04/2019 - 07:25

El pasado mes de febrero, en el que recordamos el 80 aniversario de la muerte de Antonio Machado,  me acorde con frecuencia del otro Machado, de Manuel, y de sus hermanos : José, Joaquín y Francisco. Son el paradigma de lo que ha pasado en este pais que se llama España.
Manuel era once meses mayor que Antonio. Fueron mucho más que hermanos, eran amigos, escribieron obras juntos, viajaron juntos, acudían a las mismas tertulias literarias y se entendían perfectamente a pesar de ser muy distintos. Manuel era abierto, ocurrente y magnífico versificador; un señorito al que le encantaba la juerga parisina, alternar con la bohemia, amoríos, vida nocturna con su dandismo, golfear con Oscar Wilde, codearse con Ruben Dario y agotar la noche hasta la madrugada. Le salvo el tener poco dinero para poder llevar esa marcha. Le costó dejar el París elitista, universal y versallesco por la España del botijo, toros y alpargata. Antonio era lo opuesto : tímido, taciturno, pensador, filosofo, soñador, comprometido, profundo, de "torpe aliño indumentario". Habían recibido la misma formación, se habían criado sin separarse, habían compartido obras literarias y estancias en París y se querían como dos mitades de uno mismo. Los dos eran laicistas, europeístas y republicanos convencidos, como toda su larga trayectoria familiar.
Y estalló la guerra. Como todos los años, Manuel y su esposa, Eulalia, habían ido a Burgos a felicitar a Carmen, su cuñada religiosa. Cuando quisieron, en la tarde del 18 de julio, no fue posible.  Había estallado el golpe militar y se habían cortado las comunicaciones con Madrid. Una periodista francesa le hizo uan entrevista, en la que Manuel decia que la asonada militar no pasaría de una intentona momentánea. La  entrevista se publico en París y el corresponsal del ABC de Sevilla se hizo eco de la misma. Inmediatamente se supo en Burgos y fue encarcelado. Sin la intervención de su cuñada religiosa ante las altas autoridades eclesiásticas, seguramente hubiera sido pasado por las armas. Le entró tal panico al verle los bigotes a la muerte, se quedó tan amilanado, que desde ese momento se hizo estandarte del Régimen, panegirista poético de Franco.
A Antonio le tocó estar en el bando de los republicanos, en Madrid. El día 31 firmó el documento de Adhesion al Gobierno unido a Menendez Pidal, Marañon, Pérez Ayala, Juan Ramón Jiménez, Pittaluga, Antonio Marichalar, Ortega y Gasset y otros más. Pero según iban desarrollándose los acontecimientos,  la mayoría fueron cambiándose al bando ganador. El miedo nos hace tomar derroteros impensados. Los dos hermanos pasan a ser cada uno el poeta símbolo de cada España, de las dos Españas. Antonio murió en Francia y fue perseguido después de muerto. En 1941 la Comisión Depuradora de Madrid acordó por unanimidad "la suspensión del servicio de D. Antonio Machado con la pérdida de todos sus derechos pasivos". Se suprimieron los homenajes que se le quisieron tributar en Baeza en 1960 y en toda España en 1975. Hasta 1980 no se publicaron sus obras completas. Manuel se hizo falangista y recibió los más altos honores, si bien no lograron su adhesión íntima, se mantuvo afectivamente lejano del Régimen, su alma era liberal y republicana.
Han pasado 80 años y las dos Españas siguen tan abiertas y enfrentadas por culpa de unos gobiernos de mente roma que no han sabido o no han querido hacer todo lo posible para fomentar la integración. Sin conocimiento histórico no puede haber una verdadera historia. Para que haya paz para todos debe haber justicia para todos, olvidarse de vencedores y vencidos. Y no vale decir que ha pasado mucho tiempo y que no hay que remover. Es mejor hablar que olvidar; lo peor es no querer hablar, porque entonces las heridas no se lavan, no se cierran y se enconan, que es lo que ha pasado. Que pena que los dos hermanos Machado sigan descansando en distinta tierra. Todo un símbolo.

 

Pablo Zapata Lerga