Miedo a la muerte

Enviado por maestresala el Mar, 02/11/2010 - 22:43

02.11.2010 - Mª Josefa Mardaras Suárez (Cartas al director de El Correo)

Parece que en España los cementerios están reconvirtiéndose en espacios de paseo, como sucede en otros países europeos, sin ir más lejos. ¿Será por una optimización de los espacios, sobre todo en las grandes ciudades? ¿Será porque el cementerio está perdiendo su tono tenebroso? ¿Estamos perdiendo el miedo a la muerte?
Sabemos que no están aquí, pero tenemos la necesidad, o sentimos la obligación, o simplemente eso: sentimos que tenemos que acudir a un lugar concreto donde tenga apariencia de concreción lo que ya existe sólo en el recuerdo. «No está aquí, ha resucitado», quiero creerlo, lo necesito porque yo tambien vendré a este lugar, y porque además pienso que la vida, la existencia tiene una razón, no es una casualidad. El cementerio no es el lugar por donde más me gusta pasear, pero está bien que le vayamos cambiando la cara, que tenga árboles, bancos y gente hablando, riéndose, rezando. Ya se ha utilizado bastante el miedo. He aquí unas palabras sacadas de un poema, 'El regalo', de Czeslaw Milosz: «Había olvidado todo lo que sufrí, no tenía ya vergüenza del hombre que fui. No me dolía el cuerpo. Nada sobre la tierra que yo quisiese tener, nadie sobre la tierra que yo pudiese envidiar».

 

Regalo

Un día tan feliz.
La niebla se levantó temprano, trabajé en el jardín.
Los colibríes se posaban en las madreselvas.
Nada sobre la tierra que yo quisiese tener.
nadie sobre la tierra que yo pudiese envidiar.
Había olvidado todo lo que sufrí,
no tenía ya vergüenza del hombre que fui.
No me dolía el cuerpo
Al levantar la cabeza, vi el mar azul y las velas.

   Czeslaw Milosz (Berkeley 1971)
 

 

Nadie fue ayer
ni va hoy,
ni irá mañana
hacia Dios
por este mismo camino
que yo voy.

Para cada hombre guarda
un rayo nuevo de luz el sol...
y un camino virgen
Dios.

 

León Felipe