
Que la gota de agua se funde con el mar lo saben todos, que el mar está en la gota lo saben pocos. Kabir Alguien que vive en la costa a espaldas de la mar, no la mira, no la siente, ignora su pálpito. Ajeno a su presencia lleva la vida de un ciego. Alguien que vive en la costa, que usa los miradores para observar el ritmo de las mareas, el sentido del viento, la época de pesca. Rememoranza de un pasado marinero. Alguien que vive en la costa, que recorre sus muelles, atento al ritmo de los pasos, la respiración entrecortada, la mente distante de todo propósito vital, un constante trayecto idéntico a sus días. Alguien que vive en la costa que espera el agua tibia, la brisa que acaricia, que espera guardar el temor al mundo en la casa que deja a su espalda. Entra en el agua salobre con excesiva lentitud hasta convertirse en flecha que rompe la lámina del agua, respira y da brazadas con el ritmo de un mantra perfectamente medido que le lleva a la atención, la línea recta, el foco en el ser, libre, en calma.
Enrique Arias Beaskoetxea