guardo mi cuaderno bajo la almohada
lo toco con la mano resplandece
escribo en la noche no pongo nada
toco a Dios con la mano
no soy reconocido y muestro mis manos
el navio vacilante de mis manos dañado por el tiempo
grito que soy yo que regreso y no me oyen
en el puerto de mis palabras cantan mujeres de marineros
mi cruz de madera que trato de ocultar bajo la hierba
he perdido mi cuerpo tantas veces
he sido hijo de caballo en un friso de piedra
en mi galope de piedra vuelvo en las noches
al friso de la casa de mi padre
con nombres distintos he vivido
quisierais saber quien soy
y no os lo digo