
La primavera, por iniciativa de la revista digital Zendalibros.com e Iberdrola, se publicó un libro donde diversas personalidades se permitieron la libertad de brindar una serie de consejos a la Princesa Leonor de Borbón a modo de regalo epistolar por su mayoría de edad. Ignoro si usted, Señora, llegó a leerlo, pero yo sí lo hice y me sorprendió que de las casi doscientas páginas de consejos varios (feminismo, Constitución, novios, diversiones, respeto a los abuelos, protocolo, felicidad...) las recomendaciones de lecturas se limitasen a (le hablo de memoria) sólo seis o siete referencias.
Aprovecho las fechas estas fechas en las que casi todos escriben la carta a los Reyes Magos para escribir yo la mía, este año, a la futura Reina de España.
Esimada Señora:
Una biblioteca personal es una trinchera para tiempos de guerra y un paraíso de paz. Como sabe usted, uno y otro se suceden en España con irregularidad y alevosía. Le dejo aquí algunos nombres y la razón por la que habría que leerlos, esperando que en los muertos encuentre lo que en los vivos cada vez es más difícil: un héroe leal al que amar. El Cid, nuestro Ulises; Quevedo. alimento de primera necesidad; Marco Aurelio, autor de epitafios; Plutarco, biógrafo de la excelencia; Lorca, vida, amor y muerte a la española; Muñoz Seca, humor triunfante sobre la injusticia y la maldad; San Agustín, el hombre que explica a Dios; Allan Poe y Bécquer, locura y miedo de calidad; Lope de Vega, invicto de la lengua, las mujeres y el olvido; Jorge Manrique, el mejor de los hijos; Jardiel Poncela, risa sofisticada; Dante, amor a la italiana; Lampedusa,aristocracia y melancolía; Homero, la madre de los héroes; Virgilio. faro de Europa; Arcipreste de Hita, porque lleva setecientos años haciéndonos reír, y pensar, y amar; Conrad, porque es el mar; Pérez Galdós, honra de España; Agatha Christie, La mujer; querido Watson; Arthur Conan Doyle, el mejor médico de cabecera; Larra, mejor periodista español; Chaves Nogales, el reportero más lúcido; Hemingway, el reportero más chulo; Borges, epílogo del mundo; Scott Fitzgerald, el snob de la palabra; Shakespeare y Javier Marías, corazones tan blancos; Dickens,aventura de sobrevivir; Goethe, catedral gótica; Cervantes, amor, lujuria, desengaño, maldad, negrura, humor, ocaso, razón, osadía, madurez, pasión, luz. Vida. Todo.