Duelo en Toledo

Enviado por maestresala el Mié, 27/10/2021 - 14:48

Ptolomeo​

 

Pongamos algo de filo al juego de desafíos, propongo ante este foro que el duelo se dirimirá intelectualmente. El ofensor y el ofendido desfundarán sendas estrofas que incluyan una palabra que se les revelará por mi persona personalmente al comienzo de la tertulia. Al finalizar la misma las dispararán por orden establecido en sorteo y el autor de aquella que deleite más al personal será considerado como vencedor del duelo y requerirá al derrotado la humillación consiguiente.

 

Duelo en Toledo?

Me meo

De miedo.

Ante tanto mamoneo,

Casi casi pienso

Que ya veo

Que ya siento

Que me tiro un pedo.

Uno de esos

Que cuando lo suelto

Como que me adormezco

De felicidad pleno.

 

Era Ptolomeo un gran aprendiz,

Que sentó reales en Toledo

Ajustaba a toda hora la cerviz

Para estar feliz y completo.

 

Amor por doncella, qué desliz,

No lo hubiera otro tan pleno

Y así los tertulios le oían decir

Por tubos e ingenios del averno.

 

El duelo de ayer lo tensó motriz

Dejándole en el rincón apurado

Solo en el alcázar y casi feliz

Ptolomeo, Ptolocago, me peado.

 

Un Maestresala anfractuoso me reta

¡Cómo pudo cometer tal desliz!

Abatiré con saña al aprendiz

Humillarelo por su pataleta

 

Tratarelo como un niño de teta

Mi bello soneto será tapiz

Digno de egipcíaca emperatriz

Que con él partirele la jeta.

 

Y nada tendrás que hacer, mamón,

Contra el gran Don Sánchez, tal no concedo,

Allá saques el culo al balcón.

 

Y daría igual tu atronador pedo

Porque si tú cagas, grande cagón

Yo soy el mayor Ptolomeo de Toledo.

 

Dos días en capilla, Ptolomeo,

Para despotricar con dureza

Mientras en el trono de Toledo

Llovían excrecencias de una pieza.

 

Anfractuoso llama al Maestre,

Acunado en su feliz felonía,

Dos jornadas completas preste

Al caletre y tal afrenta a Su Señoría.

 

Servidor sí es señor de su cabeza

Y de prudencia, tacto y sapiencia

Como para desacreditar  su pereza

Y solicitar de usted cierta obediencia.

 

Serénese y frecuente su escaño

De cuando en vez, Ptolomeo,

No le hará el mínimo daño

Y nos verá en literario torneo.

 

Ligera es, Don Maestresala, su pluma,

Rápido respondéis a mis versículos

Con la obra de sus tantos divertículos

Anales, mentales, son semisuma.

 

Ya de una vez, Vuestra Merced, asuma

Que son todos sus ripios perpendículos,

Paridos por sus impares testículos,

No los pesca ni el grande Moctezuma.

 

Abuelo, ceje en este trampantojo,

Contra el eruditísimo Ptolomeo

O sufrirá como un boquiflojo.

 

Y por Zeus que como a Panza lo manteo,

Y si por sus lorzas no pudiera un ojo,

Como que soy Ptolomeo, que se lo meo.

 

Vaya jolgorio nos deja  Ptolomeo

Con su genio y su humor oscuro

tomo nota y ahora me apresuro

No vaya ser que mande un cameo.

 

Con su enjundia de fino cabreo

Pone en mi cabeza un tal apuro

Que ni salgo ni veo nada seguro

Y quíteme Dios de aqueste meneo.

 

Por el camino de Toledo venga,

En paz y tan contento se marche

No vaya a tejer tan cruel arenga

 

Y servidor rechifle y veloz salte

A lomos de montura  que convenga

Sin contener tan torcido dislate.

 

 

En Toledo, a veintisiete de octubre del año dosmil veintiuno

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