Pongamos algo de filo al juego de desafíos, propongo ante este foro que el duelo se dirimirá intelectualmente. El ofensor y el ofendido desfundarán sendas estrofas que incluyan una palabra que se les revelará por mi persona personalmente al comienzo de la tertulia. Al finalizar la misma las dispararán por orden establecido en sorteo y el autor de aquella que deleite más al personal será considerado como vencedor del duelo y requerirá al derrotado la humillación consiguiente.
Duelo en Toledo?
Me meo
De miedo.
Ante tanto mamoneo,
Casi casi pienso
Que ya veo
Que ya siento
Que me tiro un pedo.
Uno de esos
Que cuando lo suelto
Como que me adormezco
De felicidad pleno.
Era Ptolomeo un gran aprendiz,
Que sentó reales en Toledo
Ajustaba a toda hora la cerviz
Para estar feliz y completo.
Amor por doncella, qué desliz,
No lo hubiera otro tan pleno
Y así los tertulios le oían decir
Por tubos e ingenios del averno.
El duelo de ayer lo tensó motriz
Dejándole en el rincón apurado
Solo en el alcázar y casi feliz
Ptolomeo, Ptolocago, me peado.
Un Maestresala anfractuoso me reta
¡Cómo pudo cometer tal desliz!
Abatiré con saña al aprendiz
Humillarelo por su pataleta
Tratarelo como un niño de teta
Mi bello soneto será tapiz
Digno de egipcíaca emperatriz
Que con él partirele la jeta.
Y nada tendrás que hacer, mamón,
Contra el gran Don Sánchez, tal no concedo,
Allá saques el culo al balcón.
Y daría igual tu atronador pedo
Porque si tú cagas, grande cagón
Yo soy el mayor Ptolomeo de Toledo.
Dos días en capilla, Ptolomeo,
Para despotricar con dureza
Mientras en el trono de Toledo
Llovían excrecencias de una pieza.
Anfractuoso llama al Maestre,
Acunado en su feliz felonía,
Dos jornadas completas preste
Al caletre y tal afrenta a Su Señoría.
Servidor sí es señor de su cabeza
Y de prudencia, tacto y sapiencia
Como para desacreditar su pereza
Y solicitar de usted cierta obediencia.
Serénese y frecuente su escaño
De cuando en vez, Ptolomeo,
No le hará el mínimo daño
Y nos verá en literario torneo.
Ligera es, Don Maestresala, su pluma,
Rápido respondéis a mis versículos
Con la obra de sus tantos divertículos
Anales, mentales, son semisuma.
Ya de una vez, Vuestra Merced, asuma
Que son todos sus ripios perpendículos,
Paridos por sus impares testículos,
No los pesca ni el grande Moctezuma.
Abuelo, ceje en este trampantojo,
Contra el eruditísimo Ptolomeo
O sufrirá como un boquiflojo.
Y por Zeus que como a Panza lo manteo,
Y si por sus lorzas no pudiera un ojo,
Como que soy Ptolomeo, que se lo meo.
Vaya jolgorio nos deja Ptolomeo
Con su genio y su humor oscuro
tomo nota y ahora me apresuro
No vaya ser que mande un cameo.
Con su enjundia de fino cabreo
Pone en mi cabeza un tal apuro
Que ni salgo ni veo nada seguro
Y quíteme Dios de aqueste meneo.
Por el camino de Toledo venga,
En paz y tan contento se marche
No vaya a tejer tan cruel arenga
Y servidor rechifle y veloz salte
A lomos de montura que convenga
Sin contener tan torcido dislate.
En Toledo, a veintisiete de octubre del año dosmil veintiuno