
Café La Granja septiembre 2010
Una porción de las masas se ha dado cuenta de su condición, y quiere dejar de serlo. Desde 1996, todos los terceros sábados de mes, en el café La Granja de Bilbao, desarrolla una lucha sorda contra los poderes macdonalizadores y baserritarrizadores de la sociedad, con las más poderosas armas del ser humano: el pensamiento y la palabra. Con paisaje literario, la tertulia de La Granja es un viaje hacia la libertad.
La tertulia de la Granja es como Venecia, bella y decadente.
En los viejos tiempos, la gente sencilla, después del trabajo, se cambiaba la ropa de ordeñar por la de paseo y salía a la calle a pasear o a ver cómo crecían las habas en la huerta del vecino, produciéndose de continuo la oportunidad de hablar con familiares y vecinos sobre las cosas acontecidas o por venir. Hombres y mujeres se miraban a la cara y escuchaban la voz de sus semejantes, hablando del tiempo, del ganado o de las hazañas de los héroes de otros tiempos y, cuando volvían a casa, llamaban con dos silbidos a su perro que acudía dando ladridos de alegría.
En estos tiempos nuevos, la gente sencilla antes, durante o después del trabajo, sin salir de casa o saliendo de esta, envía mensajes cortos a familiares, amigos, conocidos y desconocidos por medio de un dispositivo llamado esmorfon que funciona con una aplicación informática llamada guasa, concentrando toda su mirada y atención en los escasos seis centímetros cuadrados de la pantalla del aparato. Es posible ver a parejas de hombres y mujeres que, sentados uno junto a otro, se hablan sin mirarse ni escucharse merced a sus esmórfones... Cuando suenan los dos silbidos de llamada del aparato, nadie puede abstenerse de consultar su chirimbolo para optar a la suerte de estar comunicado con el mundo en tiempo real pero solo hay un afortunado, que es fácilmente reconocible por los mohines de alegría que le hace a su pantalluca.

Desde Rusia con amor 2014
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Año |
Mes |
Título |
Autor |
| 2017 | Abril | Asesinatos S.L. | Jack London |
| 2016 | Julio | El castillo de los Cárpatos | Julio Verne |
| 2015 | Septiembre | Los tres mosqueteros | Alexandre Dumas |
| 2014 | Noviembre | Matadero cinco | Kurt Vonnegut |
| Enero | El largo adiós | Raymond Chandler | |
| 2013 | Marzo | Animales y más que animales | Saki |
| 2012 | Mayo | El viento en los sauces | Kenneth Grahame |
| 2011 | Septiembre | Vida y destino | Vassili Grossman |
| Enero | Fiesta | Ernest Hemingway | |
| 2010 | Junio | Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin | Vladimir Voinóvich |
| 2009 | Diciembre | Los mejores relatos | Road Dahl |
| Abril | Kim | Rudyard Kipling | |
| 2008 | Octubre | El hombre que sabía demasiado | G.K. Chesterton |
| Enero | La sombra sobre Innsmouth | H.P. Lovecraft | |
| 2007 | Junio | El hombre delgado | Dashiell Hammett |
| 2006 | Noviembre | Nuestro hombre en La Habana | Graham Greene |
| Marzo | Naufragios | Álvar Núñez (Cabeza de Vaca) | |
| 2005 | Julio | La vida de don Quiijote y Sancho | Miguel de Unamuno |
| 2004 | Diciembre | Cómo me marché de casa una mañana de verano | Laurie Lee |
| Marzo | Correspondencia con su hermano Quinto | Marco Tulio Cicerón | |
| 2003 | Septiembre | Los subterráneos | Jack Kerouac |
| Febrero | El proceso | Franz Kafka | |
| 2002 | Junio | La isla del doctor Moreau | H.G Wells |
| 2001 | Diciembre | La rebelión de las masas | José Ortega y Gasset |
| Mayo | Los sueños | Francisco Quevedo | |
| 2000 | Noviembre | Utopía | Tomás Moro |
| Mayo | Desayuno en Tiffanys | Truman Capote | |
| 1999 | Diciembre | 1984 | George Orwell |
| Julio | Una chica cualquiera | Arthur Miller | |
| Marzo | El diablo en la botella | R.L. Stevenson | |
| 1998 | Noviembre | La verdad sobre el caso Savolta | Eduardo Mendoza |
| Mayo | Diario de un jubilado | Miguel Delibes | |
| Enero | La historia de Eliseo y la sunamita | Robert Graves | |
| 1997 | Septiembre | Adiós a las armas | Ernest Hemingway |
| Mayo | Hernán Cortés | Salvador Madariaga |

Tertulia con Pablo Zapata 2014
oOo
O Captain my Captain! our fearful trip is done;
The ship has weather’d every rack, the prize we sought is won;
The port is near, the bells I hear, the people all exulting,
While follow eyes the steady keel, the vessel grim and daring:
But O heart! heart! heart!
O the bleeding drops of red,
Where on the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
O Captain! my Captain! rise up and hear the bells;
Rise up—for you the flag is flung—for you the bugle trills;
For you bouquets and ribbon’d wreaths—for you the shores a-crowding;
For you they call, the swaying mass, their eager faces turning;
Here Captain! dear father!
This arm beneath your head;
It is some dream that on the deck,
You’ve fallen cold and dead.
My Captain does not answer, his lips are pale and still;
My father does not feel my arm, he has no pulse nor will;
The ship is anchor’d safe and sound, its voyage closed and done;
From fearful trip, the victor ship, comes in with object won;
Exult, O shores, and ring, O bells!
But I, with mournful tread,
Walk the deck my Captain lies,
Fallen cold and dead.
Walt Whitman
oOo
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso, llegó también Simón Pedro, que lo venía siguiendo, y entró en el sepulcro. Contempló los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio y creyó, porque hasta entonces no habían entendido las Escrituras, según las cuales Jesús debía resucitar de entre los muertos.
San Juan 20, 3-9
