
Fue inaugurado en 1926, el día de San Ignacio, por la familia de hosteleros Lozano. Eran famosas sus partidas de naipes y sus tertulias.
Aquel 31 de julio de 1926 lo más granado de la villa vizcaína se dio cita en la inauguración del que convertiría en uno de los cafés más emblemáticos de Bilbao: La Granja. Según cuentan las crónicas de la época, los distinguidos invitados pudieron disfrutar de un "espléndido lunch".
Situado en pleno centro, a un paso del Casco Viejo y del Ensache, aquella cafetería fue decorada al estilo de los grandes cafés franceses de la época: 325 metros cuadrados con amplias estancias, techos de 4,40 metros, columnas de hierro forjado, larga barra de madera tallada y lámparas art nouveau originarias del teatro sevillano Lope de Vega.
La elegancia no estuvo reñida con la modernidad, ya que desde sus inicios contó con innovadores equipos. Algunos asistentes a la cita destacaban que el local "se halla montado con arreglo a todos los adelantos modernos, incluso la novedad de la máquina de gaseosas Malusa".
Poco después se convertiría en punto de encuentro de muchos bilbaínos, seducidos por su animado ambiente y buen comer, y amenizados por una orquesta durante las tardes-noches.
El café La Granja fue famoso por sus partidas de naipes, que comenzaban con puntualidad a las 15:00 horas. El local era visitado por periodistas, hosteleros y empresarios vizcaínos, que no dudaban en colarse por la puerta de atrás (por la calle Ledesma) cuando el gobierno de turno vetó "los juegos prohibidos".
En este histórico local de la Plaza Circular fueron fundadas asociaciones como la Compañía de Gargantua, la Asociación de la Tertulia de La Granja o la Academia Txarriduna.
Ya en el siglo XX (corrían los años 50), el periodista guipuzcoano José Rodríguez Ramos, convirtió una de las mesas del café en su particular escritorio. Desde allí, compuso artículos memorables para el diario El Correo que firmaba con el sobrenombre 'Bochero' o 'Juan de Hernani'.
Fue tal su implicación con el local que años después, la gerencia de La Granja colocó una placa en su memoria, que decía así: "Rincón de Juan de Hernani. Durante 22 años, desde 1947 a 1969, en ese mismo rincón escribió todos los días sobre Bilbao, amándole entrañablemente, José Rodríguez Ramos, más conocido como Juan de Hernani y Bochero El Correo Español-El Pueblo Vasco y el Café La Granja dedican este recuerdo a aquel sencillo y genial maestro de periodistas. Julio, 1984".
La placa, que los visitantes pudieron leer hasta el 7 de febrero –último día en el que permaneció abierto antes de su inesperado cierre–, permanece ahora a oscuras, a la espera de buenas nuevas que devuelvan al local el lustre con el que nació.
Eider Garaikoetxea
P.D.: la Tertulia de la Granja quiere manifestar su profunda desazón por el cierre de la que ha sido su sede durante 20 años. Parecen esfumarse nuestras reuniones literarias en las mesas de mármol de este emblemático local, quizá para no volver. Añadir que no se cumplió el vaticinio que aparecía en uno de nuestros relatos en el año 2013 : Tertulianos insurrectos evitan el desahucio de un café bilbaíno ...