No pensar nunca en la muerte

Ya de vuelta. Ni triste, ni alegre sino todo lo contrario. La oficina callada, un remanso, una tregua en esta agitada primavera preelectoral. Prometí contaros y lo hago. Zaragoza, viernes de dolores, los tambores callaron por una lluvia despiadada, sacrílega. Stacie Collins removió las conciencias de medio centenar de afortunados que nos acodamos en el Hispano para disfrutar de sus botas de aguja interminables, de su veintena de armónicas de sonido primigenio, de la luminosidad de su mirada y de una voz rasgada y viva. Rock, blues, country en estado
puro encima de la barra de un bar. No se admiten intermediarios, cada cual gestiona su emoción en un ambiente sin humo pero con brumas de adrenalina.
Regalaros el último disco de Mayte Martin, AL CANTAR A Manuel. En mi última carta os copié un poemita de Manuel Alcantara (sorprende la sencillez y profundidad, belleza y ritmo de este poeta al que yo solo conocía por su columnas en el Correo) musicado por Mayte en ese disco. Si os paráis a pensar es difícil decir más en menos, casi una declaración de intenciones, amores y obsesiones. Dejadme que lo vuelva a repetir:
No pensar nunca en la muerte
y dejar irse las tardes
mirando como atardece
Ver toda la mar de frente
y no estar triste por nada
mientras el sol se arrepiente
Y morirme de repente
el día menos pensado
ése en el que pienso siempre
Pues bien en ese mágico disco también encontramos este otro poemita que engarza con el anterior (de hecho Mayte le asigna la misma melodía) y que completa la soledad en la que te arrumba la vida. Pero Manuel no puede por menos que gritar junto con Benedetti: "Defended la alegría".
Por la mar chica del puerto
andan buscando los buzos la llave de mi recuerdo.
Se le ha borrado a la arena la huella del pie descalzo
pero le queda la pena y eso no puede borrarlo
Por la mar chica del puerto,
el agua que era antes clara se está cansando de serlo,
a la sombra de una barca me quiero tumbar un día
y echarme todo a la espalda
y soñar con la alegría
Por la mar chica del puerto
andan buscando los buzos la llave de mi recuerdo.
Se le ha borrado a la arena la huella del pie descalzo
pero le queda la pena y eso no puede borrarlo
Por la mar chica del puerto el agua se pone triste
con mi naufragio por dentro.
Regaláoslo.
Hoy me he cortado el pelo. Ya lo tenía largo y me molestaba, daba calor. Así que ni corto ni perezoso me he dirigido a mi peluquera de cabecera, Pili que me ha trabajado el cabello como solo ella sabe. Mientras, he estado ojeando revistas de colorines y me enterado que Carmen Lomana (una millonaria reconvertida en tertuliana de lo rosa) también compra en Zara, "me gusta vestir diseños exclusivos pero también comparto moda pret a porter como una ciudadana mas". Así se expresaba esta activa mujer que yo conocía de refilón y que agradezco al Lecturas que así fuera. Pero no me he quedado ahí porque mientras Pili se aplicaba en mi patilla izquierda he sabido porque y como Bustamante ha llegado a completar una chocolatina en su abdomen. Por lo visto los guisos de su santa madre cántabra eran los culpables de su grosor tripero de antaño. Hogaño es más feliz que nunca y no piensa ni por asomo volver a sus errores del pasado. ¡Ole sus güevos¡
Llegado a ese punto Pili terminó su faena y no tuve tiempo para conocer la vida y milagros de mas próceres de la piel de toro.
Con cariño,
J.
PD: prometo la Republica para mi próxima cartita.