Bitácora

Marco Aurelio, 14

Enviado por maestresala el Dom, 22/10/2017 - 20:40

Enrique en su casa

 

Vinimos al silencio al que se nos llamaba
a saber nuestro nombre, el ya definitivo,
a sentir nuestras manos cálidas de otras manos,
a ver nuestra mirada en la mirada ajena.
Pero abismamos sombras en nuestro pensamiento,
hundimos nuestros ojos en luz de cenagales.
Maniatados de frío por tanta soledad,
        muertos, enterraremos a los muertos.

 

Dios

Enviado por maestresala el Lun, 18/09/2017 - 08:43

 

Dios del venir, te siento entre mis manos,
aquí estás enredado conmigo, en lucha hermosa
de amor, lo mismo
que un fuego con su aire.

No eres mi redentor, ni eres mi ejemplo,
ni mi padre, ni mi hijo, ni mi hermano;
eres igual y uno, eres distinto y todo;
eres dios de lo hermoso conseguido,
conciencia mía de lo hermoso.